UNOS DÍAS DESPUÉS…
ELLIOT
Estampo mi firma en la línea con sentimientos encontrados.
En realidad, me siento algo culpable. Acusé y torturé a un hombre inocente, hasta cierto punto.
Pero yo fui el primero en cometer el error de confiar por completo en él.
Comenzó como mayordomo al servicio de mis padres y lo conocía desde hace años.
Sin embargo, al final, toda esta confianza, incluyendo la de él con el ama de llaves, terminó en la más vil traición.
Tomo mi sello y al fin termino de oficializar la jubilación del Sr. Wallace.
Se irá al campo a vivir con su hija, le di una sustanciosa pensión, en parte para limpiar mi conciencia.
El adiós fue bastante rígido y confieso que me dejó un sabor amargo en la boca.
Toc, toc, toc.
La puerta de repente es tocada con suavidad.
“Es mi hembra.” Vorath enseguida se yergue después de estar apático y resoplando, aburrido todo el día.
—Pasa adelante —le pido apartando los papeles.
Enseguida, el aroma a lavanda nos hace salivar en cuanto entra al estudio con una bandeja en la mano con la tetera del café, panecillos y una taza.
Me voy a levantar para ayudarla…
—No, no, quédate tranquilo, yo te lo alcanzo —me dice cerrando la puerta.
Ruedo la silla del escritorio hacia atrás, la devoro con mis ojos lobunos mientras se acerca.
Ataviada sencilla con un vestido crema, pero no importa cuánto se esfuerce, esas montañas deliciosas siempre se escurren por encima del escote.
—Deja de mirarme como una presa —murmura poniendo la bandejita en una mesita auxiliar y arrastrándola cerca de mí.
—Deja de parecerte entonces a una —le digo sonriendo, todo el mal humor se va con su presencia.
—¿Me estás diciendo venada o… coneja? No sé, ¿algún ave fea de esas que cazas? —me mira falsamente insultada mientras pone la taza de café humeante sobre la mesa.
—Ven acá —la jalo del brazo y la siento de lado sobre mis piernas, suelta un gritito de esos, que me la va endureciendo.
—Te estoy diciendo hembra deliciosa y provocadora, sabes muy bien cómo me pones con estos vestidos tan escotados —la aprieto por su cintura contra mi pecho, hundo mi nariz entre sus senos.
Vorath ruge excitado aspirando como adicto la esencia de su magia.
—Son unos descarados ustedes dos, este vestido es súper decente, no… mmm… busques excusas para toquetearme —gime coqueta cuando lamo la ranura entre sus pechos y mordisqueo la tierna piel expuesta.
—Tómate el café, cariño, que tienes mucho trabajo y yo también —acaricia mi cabello y gruño un poco en protesta.
Pero a pesar de la resistencia de Vorath, es cierto que hay demasiadas cosas que organizar.
—Solo deseo arrastrarte al cuarto y hacerte el amor —murmuro contra sus suaves labios.
—Anoche me hiciste el amor, duque insaciable…

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Rey Lycan y su Oscura Tentación
Alguien puede ayudar con este problema de no poder desbloquear los capítulos!...
No puedo desbloquear Moras capitulea y tanto monedas!...