Entrar Via

El Rey Lycan y su Oscura Tentación romance Capítulo 417

NARRADORA

“Nora, ya hablamos de esto…”

“Tengo miedo, ¡esto parece un milagro! Ay, Aldo, ¿y si es una trampa para atraparnos porque somos seres sobrenaturales?”

Ambos se miraban haciendo muecas con los ojos y solo hablándose en su mente, los niños dormidos al no estar acostumbrados a los viajes tan largos.

“El Duque es un hombre honorable, créeme que lo comprobé antes de dar este paso” —le aseguró convencido, la impresión de Elliot en su mente era muy fuerte y vívida.

“¡Decías hasta hace menos de un mes que era un idiota pomposo!” —le recordó el insulto más fino que le había dedicado al noble cuando creía que era el culpable de sus desgracias.

“Él solo se confió un poco, ¡pero ya lo arregló y deja de cacarear como gallina, mujer!” —la reprendió bufando

“Y mira a ver si no se te sale algo y él lo escucha en su mente. Recuerda, Nora, él es un lycan.”

Y eso era otro asunto que la tenía sin dormir.

Diosa, nunca había visto a una criatura tan poderosa.

Ellos descendían de híbridos más débiles, los típicos hombres lobo.

¿Por qué alguien con tanto poder, en todos los sentidos, los querría a su lado?

Pronto, todas sus preguntas fueron contestadas.

Sus ojos no podían abarcar el enorme castillo cuando bajaron al fin de los carruajes con todo su pobre equipaje.

—Papá, ¿de verdad nos quedaremos en este sitio tan bonito? —la pequeña hermosa le preguntó a Aldo, que intentaba comportarse como el líder, pero los ojos también se le iban a tanta opulencia.

¿Esta era la puerta trasera del castillo?

¿Y por qué había una fila de doncellas esperando a cada lado?

Si esta era la entrada de empleados, no quería ver la de los amos.

—Eso espero, hija, vamos a ver —le respondió girándose para cerciorarse de que el atolondrado de Tomás y sus "Tomitas" hubiesen llegado bien.

El sencillo jornalero se acercaba con su esposa y sus hijos, su mirada nerviosa puesta en Aldo.

Como siempre, lo seguía en todas sus locuras.

—¡Aldo, Tomás! —la voz estridente del Duque de Everhart los hizo prestar de nuevo la atención a lo alto de las amplias escaleras, donde el imponente hombre venía bajando acompañado de la hermosa Duquesa y una niña que parecía una muñeca.

Nora no podía creerse que esta era la mujer a la que casi pone a fregar en su casa.

—Sus excelencias —todos hicieron las reverencias inclinándose frente a los nobles Duques.

—No es necesario tanta formalidad, deben estar cansados del viaje. En lo que nos ponemos de acuerdo, se alojarán como nuestros invitados… —Elliot les dijo, mirando al hombre lobo frente a él.

En lo profundo de su pecho, estaba muy agradecido con Aldo y también con Tomás.

—Excelencia, disculpe mi brusquedad, pero yo, ante todo, necesito hablar con usted. Trasladamos a nuestra familia, pero su carta era algo… digamos… simple… —Aldo se atrevió a decir lo que todos pensaban.

Aún no era tarde para regresarse.

—Entiendo y me imaginé que sería así —Elliot asintió.

Verify captcha to read the content.VERIFYCAPTCHA_LABEL

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Rey Lycan y su Oscura Tentación