NARRADORA
Los ojos de Kath se vieron atraídos por una sombra más allá, en el bosque, al lado de un álamo.
Parecían ojos intensos que la devoraban, afilados rubíes. El aura dominante casi se extendió hacia ella, pero de repente…
—Duquesa, levántate, ya nos vamos —Elliot la tomó del brazo y la hizo incorporarse, sacándola del trance.
Cerró la ventana de golpe y su mirada se fijó en el mismo punto que Katherine; sin embargo, ya no había nadie.
—¿Qué? ¿Qué sucede? ¿Hay algún problema? —Brenda se incorporó visiblemente nerviosa, a pesar de pretender disimularlo.
—Nada, no tengo nada más que pensar. Acepto tu propuesta.
—¿Ah, sí? —casi no se creía que Elliot lo fuera a aceptar tan fácil, pero claro, igual era un pastel caído del cielo para él.
—Qué bien, sabía que me ayudarías. Muchas gracias, Elliot… digo, Duque, por acordarte de los viejos tiempos.
—Precisamente porque me acuerdo de que alguna vez nos apoyamos…
Elliot se giró de repente para enfrentarla, colocando a Katherine detrás de su ancha espalda.
— Es que te voy a decir algo muy claro, Brenda.
La miró con frialdad, y la mujer encogió el cuello con algo de temor.
No sabía qué, pero su loba le advertía que este hombre tenía un aura mucho más peligrosa que la última vez que lo vio.
—Si de verdad quieres cooperar, mientras me convenga, cooperaremos, seremos aliados. Pero en el momento que me quieras joder a mí o a mi familia, te destrozaré, ¿entiendes?
Dio un paso adelante y Brenda retrocedió, aguantando el temblor en sus manos.
Los caninos de Elliot se veían peligrosos.
—Thesio nunca representó una verdadera amenaza para mí, pero si tú te conviertes en una, no te tendré piedad.
—Elliot, yo no…
—Vámonos —ni siquiera la dejó terminar antes de salir por la puerta, con la mano de su Duquesa fuertemente agarrada.
Brenda apretó tanto los músculos de la mandíbula que creyó que se le romperían los dientes.
En un ataque de furia lanzó los aperitivos al suelo. Pocas veces había sido tan humillada.
De repente, la ventana volvió a abrirse y una fría niebla se coló, tomando la forma de un apuesto y alto hombre que le acarició la mejilla.
—Tranquila, pequeña lobita, tranquila —Salvatore delineó la línea de su mandíbula.
—Ese maldito de Elliot me las va a pagar también. ¿Crees que te pudo sentir? —le preguntó de repente, temerosa.
Por un segundo le dio el presentimiento de que Elliot lo había descubierto espiándolos desde el bosque.
Cargándola sobre su cuerpo y hundiéndose en su tierno coño, mientras su mente lo llevaba a esa otra mujer.
La única por la que tuvo sentimientos alguna vez y, sin embargo, también la traicionó.
Rossella Everhart o como sea que se llamara la Duquesa, debía tener ese diario codificado.
*****
“Había un vampiro espiándonos desde el bosque, lo pude sentir. Él codiciaba a nuestra hembra”
Fue lo primero que le dijo Vorath a Elliot en cuanto subieron al carruaje y abandonaron esos lares.
—¿Qué sucede? —Katherine lo acarició al sentir la rigidez en sus músculos.
—Un vampiro está haciendo tratos con Brenda —le confesó ante su mirada estupefacta—, y parece que querían conocerte. Por eso ella insistió tanto en que te sentaras junto a la ventana.
—¿A mí? —Katherine se señaló, pero luego algunas suposiciones hicieron clic en su mente
—. Espera… ¿crees que se trate del vampiro que nos advertía una de las dueñas del diario? ¿Pero cómo supo que yo era un ser sobrenatural? —le susurró en voz baja.
—Quizás sea él. No me extraña que siga vivo; Vorath dice que parece tener algo de poder, nada alarmante —le confirmó
— Y cómo descubrió de tu poder, no lo sé. No creo que haya sido por Brenda; ella no es capaz de detectarte.
—Elliot, ¿supones que están buscando el secreto del diario? Ese sitio al que queremos ir también. —Katherine se inclinó para hablarle al oído.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Rey Lycan y su Oscura Tentación
Alguien puede ayudar con este problema de no poder desbloquear los capítulos!...
No puedo desbloquear Moras capitulea y tanto monedas!...