NARRADORA
Revelaciones increíbles había sacado de traducir esos viejos papeles que pasaron por las manos de casi todas las mujeres con poderes de su familia.
Cada una le hizo su valioso aporte y continuaron las investigaciones de sus antecesoras.
La madre de Katherine y Rossella, fue una de las que menos interactuó con la reliquia familiar.
—Bueno, lo más probable es que ellos quieran escapar también del Reino Elemental - Elliot le respondió.
— Y para abrir esa brecha necesitan también de magia. Te quieren utilizar; nos van a atraer a su trampa de alguna manera —Concluyó con ira.
Así que para esto era que Brenda lo quería. Serpiente traicionera.
—Pero nosotros también deseamos lo mismo, y nos falta una parte del mapa y del conjuro.
—Exactamente, cariño. Ellos no saben que soy un lycan. Ese tipo es tan confiado que se atrevió a pavonearse en la cara de Vorath. Esa es nuestra mejor arma. —La mente de ambos ya tejía planes.
—Entonces, estás queriendo decir…
—Eso mismo que piensas, mi Duquesa malévola. Dejémoslos que sigan creyendo que son los que dominan la situación. Apuesto mi cabeza a que ese vampiro tiene la parte que nos falta.
*****
UNOS DÍAS DESPUÉS…
BRENDA
Vierto más vino en la copa de Thesio, hoy está feliz porque es su cumpleaños.
Yo mucho más porque ya soy Duquesa y cada día soporto menos follarme a este idiota.
—¿A dónde vas? —me sostuvo de la mano cuando intenté pararme y con rudeza intentó arrojarme sobre el diván.
—Espera, cariño —gemí coqueta sobre su pecho, cabalgando sobre una de sus rodillas, su pene tieso, listo para metérmela a lo seco, como casi siempre.
—Te dije que te tenía una sorpresa por tu cumpleaños, creo que te va a gustar mucho —sonreí cómplice; enseguida sus ojos se iluminaron.
Claro que sí, todos teníamos nuestros sucios secretos y el Duque Thesio no era la excepción.
De hecho, entre los nobles, tampoco es que sus fetiches fueran algo muy escandaloso.
—¿Te aseguraste de que fuese alguien prescindible y sin parientes molestos, por si acaso hay que eliminarlo? —me preguntó ronco, apretando mi cintura contra él.
—Claro, mi vida, te va a encantar. Es mozo de caballería, vino a pedir empleo —le susurré en el oído; todo su cuerpo vibraba de anticipación.
Maldito pervertido.
—Toma, para ti —metí la mano debajo del cojín y saqué una máscara negra.
Él sabía muy bien lo que vendría, un juego que le encantaba demasiado.
Disimulando mi burla, me levanté y fui a la perilla en la pared, bajando el flujo de combustible en las lámparas que enseguida se fueron atenuando.
Cerré la puerta del cuarto con él adentro y me encaminé para abrirle a nuestro invitado de alcoba.
Al abrir la puertecita secreta de la antesala, un hombre con una capucha y mascará de rostro entero, esperaba en el pasillo oscuro.
Entró y pasó por mi lado.
—¿Le diste el vino? —me preguntó casi en un susurro.
—Por supuesto —le respondí, cerrando la puerta con seguro y cubriéndola con el tapiz.
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Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Rey Lycan y su Oscura Tentación
Alguien puede ayudar con este problema de no poder desbloquear los capítulos!...
No puedo desbloquear Moras capitulea y tanto monedas!...