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El Rey Lycan y su Oscura Tentación romance Capítulo 422

BRENDA

Me separé, metiendo dos dedos en mi boca y chupándolos.

Me acosté en la cama con los muslos separados y jugueteé con mi coño, penetrándome para dilatarme.

El jugo me corría, estaba ardiendo en llamas.

Thesio caminó hacia mí, se acomodó entre mis piernas abiertas, sus rodillas sobre el colchón, su mano apoyada al lado de mi cabeza, la otra agarrándose el pene que dirigió a la estrecha entrada.

—Aaah, shshh… qué rico, mi Duque, penétrame más —grité en frenesí.

De verdad necesitaba que me follara rápido, más profundo, mmmm… más duro…

Elevaba mis caderas para encontrarme con sus embestidas, que pronto se enterraron hasta la empuñadura.

Thesio, en cuatro sobre mí, su trasero abierto al “mozo” que ya se acercaba a la cama.

Escuché la palmada en sus nalgas y el gemido masculino, su estremecimiento y la dureza en mi vagina martilleaba más entusiasmada.

—No más juegos, ¡métela ya! —le rugió al hombre a su espalda, que lo preparaba con los dedos.

Thesio bajó su torso, inclinado sobre mi pecho, besando mi boca.

Lo abracé por la espalda, clavándole las uñas.

Lo sentía respirar pesado mientras me montaba y esperaba sentir el completo éxtasis.

Mis ojos se intercambiaron con los vampíricos.

Se quitó la máscara negra y su hermoso rostro quedó expuesto, distorsionado en lujuria y morbo.

Lo vi acercarse a Thesio, que al sentir la punta ardiente casi paró sus embestidas en mi interior.

—Mmmm… aaahhh… —gimió cachondo contra mis labios, arqueándose sobre mí, todo su cuerpo temblando de placer al ser penetrado.

Comenzamos a movernos al unísono, la excitación subiendo vertiginosamente.

Ahora era Salvatore quien dirigía el ritmo.

Mientras él se cogía a Thesio, el Duque me embestía con el movimiento vigoroso de su cuerpo adelante y atrás.

Me comía los senos y gritaba contra mi piel, preso del placer.

El olor a sangre invadió mi sensible nariz.

Con el martilleo frenético de ese falo grueso en un agujero tan estrecho debía haber desgarros, pero Thesio jadeaba y gruñía, se empalaba gustoso empinando el culo.

Así de rico se debía sentir al ser follado por otro hombre y a la vez complacer su propio miembro.

—¡Aahhh me vengo! —rugió de repente.

Salvatore agarró su cabello a lo salvaje y casi lo hizo incorporarse de rodillas, mientras lo penetraba frenético.

Yo subía mis caderas buscando mi propio placer, al punto de caer y fragmentarme en mil pedazos.

Mis dedos torturaban mi sensible clítoris.

A través de la escena tan intensa, rodeada de oscuridad y peligro, sentí el líquido lechoso disparar en mi vagina, que se contraía con sus propios espasmos orgásmicos.

Thesio dio un rugido cerrando los ojos.

Su cabeza hacia atrás, en completo éxtasis.

Justo en ese momento me pareció tan erótico y hermoso.

Unos jadeos rápidos se escucharon detrás de su cuerpo.

La mano llena de uñas negras como garras lo agarró de la cadera masculina para mantenerlo dominado y luego un líquido turbio comenzó a gotear de entre las piernas del Duque, acompañando los temblores de sus muslos.

421. MORIR CON UN ORGASMO 1

421. MORIR CON UN ORGASMO 2

421. MORIR CON UN ORGASMO 3

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