ELLIOT
—. Y si es un inspector, viene a comprobar si de verdad la Duquesa es un ser sobrenatural, porque eso fue lo que dijo ese borracho cuidador —aseguró - Por supuesto, yo no le creí.
Agregó enseguida ante mi ceja alzada, de sus palabras dependía si salía o no con vida de aquí.
—. Pero nadie vio nunca más al celador del manicomio, ¡lo busqué por varios días! Él cuidaba a la hermana gemela de la Duquesa y resulta que ahora ese “inspector” está aquí, justo cerca de la Duquesa.
Concluye como el tipo perspicaz que es.
—No se preocupe, ha hecho muy bien su trabajo —abro la gaveta de mi escritorio y saco una bolsita de cuero llena de monedas de oro.
—. Es por sus servicios y también por su silencio — la coloco sobre la mesa y lo miro de manera amenazante.
Él asiente con firmeza.
El mensaje es claro: hablas algo y te degüello.
—Además, ¿está interesado en trabajar directamente para mí, como parte de mis espías privados? —le ofrezco ante su rostro estupefacto.
Me demostró que es capaz y, además, es una manera de mantenerlo también vigilado.
Se marcha al final luego de aceptar. Ya Tomás se encargará de los contratos.
Tomo un trago mientras observo a través de la ventana el vasto jardín.
Ese vampiro conoce el secreto de que Katherine se hace pasar por su hermana.
Quiso la vida que conociera a ese asqueroso abusivo y me quedó claro cómo descubrió a mi brujita.
*****
KATHERINE
Unos pocos días después, aproveché que Elliot había ido a ver unos asuntos en los campos del norte casi a regañadientes.
No quería dejarme sola, pero lo convencí de que no sucedería nada por unas horas sin su vigilancia.
A su espalda, planifiqué que el tal inspector me encontrara “desvalida,” como él deseaba.
Bajo la sombra del sauce en el jardín, sentada en el banco, leía un libro de manera “descuidada.”
Sabía muy bien que me estaba observando desde la entrada en arco.
El sonido del agua cayendo de la fuente constantemente y el pasar de las páginas llenaban mi espacio.
Esperaba a que terminara de estar como un pervertido acosador, al cual lo primero que le arrancarían serían los ojos.
Sus pasos suaves sobre la hierba me indicaron que se acercaba finalmente. La sombra alta se proyectó sobre mi cabeza baja.
—¿Señor Max? - levanté la mirada haciéndome la sorprendida.
—Llámeme Ambrus, Duquesa —me corrigió, quitándose el sombrero y dejando la cabellera negra al descubierto.
Debía admitir que era hermoso, atractivo para cualquier mujer, menos para mí, que sabía muy bien que solo se trataba de una manzana podrida.
—No veo correcto tutearlo, Sr. Max. ¿Qué lo trae por aquí? Si busca al Duque…

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Rey Lycan y su Oscura Tentación
Alguien puede ayudar con este problema de no poder desbloquear los capítulos!...
No puedo desbloquear Moras capitulea y tanto monedas!...