SALVATORE
La voz melodiosa de mi hechicera flotó en el aire, las runas se prendieron con magia, flotando en pequeñas partículas doradas, danzando en el aire.
La brisa flotaba, abanicando su cabello castaño. Era como lo recordaba, me parecía haber retrocedido en el tiempo.
Cuando se terminaron las palabras, que en realidad no podía entender, porque era hechicería de brujas, me tocó mi turno.
—Quítate del medio, ¿ves que no era tan difícil cooperar? Te protejo con magia y así me lo pagas —casi le doy un puntapié a esa idiota de Brenda.
Se levantó con la cabeza baja, estaba en una pieza.
Al menos Kath manejaba el control del encantamiento y no la voló por los aires; solo faltaba probar si funcionaba realmente.
—Ven, hagámoslo juntos, párate frente a mí —llamé a Katherine, ya me daba lo mismo quitarme la máscara frente a Brenda.
Recordaba que la primera vez sostuve la cintura de Bella mientras ella nos rodeaba de la protección mágica.
—No, no me atrevo. No quiero desconcentrarme y fallar —se negó, y ya me estaban exasperando tantos rechazos.
—Bien, hazlo como te sea más cómodo —“habrá más tiempo después.”
Así comenzó de nuevo la ronda.
Sentía el poder danzando en mis poros, mis ojos se perdieron en el interior del cañón.
La ansiada salida esperaba por mí, por nosotros. La noche avanzaba sobre nuestras cabezas.
Para estas horas, el idiota de Elliot Everhart debería estar buscando a su mujer.
Una sonrisa astuta apareció en mi boca.
“No la encontrarás, yo la raptaré de tu lado”
*****
NARRADORA
Katherine hizo el hechizo tres veces, o más bien, dos hechizos primero y uno diferente para ella.
Es increíble cómo la sustitución de una runa, de una palabra mal recitada, puede tener el poder de cambiarlo todo.
Se suponía que esto lo estaban haciendo como una protección, para no ser detectados por bestias y escapar de los espectros.
Katherine quería probar si de verdad funcionaba.
Todo lo que haría hoy serían experimentos, para ver si lo que decía el diario se podía llevar a cabo sin peligros.
No pondría en peligro la vida de Lavinia, o de Elliot y sus amigos.
¿Podría pasarlos también?
Con los detalles que le dijo Salvatore y tomando lo que él robó, prepararían su escape, pero ahora miraba a las ratas caminando frente a ella.
Se adentraban poco a poco en el cañón, oscuro como la boca de un lobo y helado como la mano de la muerte.
Corrientes de aire batían por las grietas de las rocas y las cuevas subterráneas, pareciendo lamentos de fantasmas.
Los tres estaban alertas, haciendo sus cálculos internos, conspirando en contra del otro.
De repente, las cosas cambiaron.
“Nena, ya Aldo y Tomás localizaron a un grupo peligroso de depredadores, los asustaré para que vayan a tu posición. ”

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Rey Lycan y su Oscura Tentación
Alguien puede ayudar con este problema de no poder desbloquear los capítulos!...
No puedo desbloquear Moras capitulea y tanto monedas!...