NARRADORA
Aun así, la pasó por su frágil cuello y se colocó la reliquia.
La piedra oscura se estremeció y brilló con mayor intensidad, como si los rayos de sol estuviesen resplandeciendo en su interior.
El viento aullaba entrando por la puerta de cristal, que daba bandazos rítmicos.
La bata blanca de dormir de Lavinia ondeaba con violencia.
Su cabello se elevó revoloteando mientras haces de luces rodeaban su cuerpo.
—¡Quiero ir con mis padres! ¡Quiero ir con mamá! ¡Salven a mis padres! —gritó a la nada, con todas sus fuerzas, y la luz intensa explotó radiante, engullendo su pequeña figura.
Al siguiente segundo, no había nadie en la habitación de los Duques.
*****
—¡ELLIOT!
Katherine gritó al ver caer el enorme y poderoso cuerpo del lycan justo frente a ella.
La sangre oscura manchaba la tierra.
Sus manos temblaban al invocar sus mejores hechizos, los relámpagos electrizantes caían sin cesar.
Pero los elementos naturales, poco daño le hacían a esa energía tan oscura que los estaba rodeando, a punto de destrozarlos y tragarlos.
Solo jugaban con ellos, como las presas que sabían que nunca lograrían escapar de sus garras.
“¿Por qué no te marchaste, Katherine… por qué?”
“¡No voy a dejarte, Elliot! ¡No puedo, no puedo!”
Se arrojó sobre el cuerpo del hombre lobo que luchaba por levantarse una y otra vez.
Vorath rabiaba del dolor, las articulaciones rotas y el corazón removido casi fuera de su sitio.
La frialdad se cerraba a su alrededor como una prisión, cercándolos.
Katherine miró hacia arriba, ya ni siquiera veía una luz, solo un negro, solo malicia y extremidades que se estiraban hacia ellos.
Unos aullidos se escucharon a lo lejos; sabían que sus amigos intentarían hacer algo, pero solo se acercarían a morir también.
Elliot les gritaba que huyeran.
Las lágrimas rodaron por el rostro sucio de Katherine, mientras abrazaba a la bestia que luchaba todo el tiempo por protegerla como su escudo.
Cerró los ojos esperando el final. Solo eran considerados escoria en este mundo, pagando los errores de sus antepasados.
Lavinia, su pobre Lavinia…
—¡Mamá!
En medio de su agonía, Katherine pensó estar alucinando con la voz de su hija, pero pronto supo que no fue así.
“¡LAVINIA!”
Escuchó a Elliot entrar en pánico aún más y rugir el nombre de la cachorra.
Unas manos frágiles tocaron el hombro de la Duquesa y el pelaje ensangrentado de la bestia.
Todo sucedió en un flash de segundo.
Katherine miró asombrada la carita de su hija justo a su lado y sintió la explosión de luz, el vacío, la ruptura del espacio.
La noche ya menguaba, el amanecer se asomaba a la vuelta de la esquina.
Chillidos excitados se volvieron a escuchar en la lejanía y entonces, el espectro se esfumó.
Así de fácil, dejó a sus presas y surcó los cielos perdiéndose en la oscuridad.
Tomas y Aldo estaban que no se lo creían, parecía que alucinaban.
Miraron en dirección de donde estaban emboscados Elliot y Katherine, hasta hace unos segundos, para quedarse más estupefactos aún.
Como torbellinos de energía oscura, los espectros que habían arribado de cacería a estas montañas, se fundían con las nubes en las alturas.
“Ahí… ahí dicen que habita su majestad”
“Él no es el rey nuestro, sino de los seres elementales”
Aldo lo rectificó con algo de desprecio en su voz.
“No importa lo que sucedió, debemos marcharnos ahora que se nos ha permitido vivir”
Y así, los dos lobos corrieron veloces, internándose en el bosque.
Irían hasta donde dejaron los caballos y regresarían al castillo.
Rezaban porque los Duques estuviesen bien.
*****
A muchos kilómetros de ahí, bajo la lluvia que azotaba el Ducado de Everhart, frente a las puertas principales del castillo, parecía que una brecha se rasgaba como una herida en la pintura de la realidad.
La luz cegadora se abrió paso y, cuando menguó, desapareciendo, dejó al descubierto tres cuerpos.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Rey Lycan y su Oscura Tentación
Alguien puede ayudar con este problema de no poder desbloquear los capítulos!...
No puedo desbloquear Moras capitulea y tanto monedas!...