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El Rey Lycan y su Oscura Tentación romance Capítulo 437

NARRADORA

(MOMENTO DEL PRIMER TOMO DONDE SILAS, SIGRID, VALERIA Y ALDRIC, ENTRAN POR LA BARRERA Y HABLAN CON EL REGENTE)

Elliot miraba en la distancia a los líderes hablando, el ambiente tenso, las palabras llegando a sus oídos de ser sobrenatural.

“Elliot, esas personas que atravesaron la niebla son seres sobrenaturales. El hombre alto de cabello rojo es un lycan, lo siento, uno muy poderoso” Vorath le decía, ambos emocionados por la conversación que espiaban.

Entonces el Duque fijó su atención en el hombre de expresión fría e incluso indiferente, cabello platinado y ojos dorados.

Así que ese era Su Majestad.

La verdad es que Elliot se sintió un poco decepcionado; siempre había idealizado al Rey Espectro, pensó que se vería más heroico, diferente, exorbitante, no sabía… más ¿invencible?

Sin embargo, en medio de su divagación mental, se quedó congelado cuando, por unos segundos, esos ojos dorados, intensos y crueles, se fijaron justo en él.

El Rey Lycan conversaba con el Regente, nadie se dio cuenta, apenas fue un soplo, pero Elliot lo sintió: la cruda advertencia, la opresión en su pecho y la mano invisible en su garganta.

“Él lo sabe, joder, él sabe que eres un ser sobrenatural” Vorath le advirtió, incluso él sudó frío.

Ese hombre gritaba peligro por todos lados a pesar de su apariencia de no importarle nada.

El Rey Espectro ni siquiera le dirigió una segunda mirada; toda su atención parecía estar absorta en la pequeña mujer a su lado.

“Él dijo que era su hembra, que quieren abrir los reinos y cooperar. Elliot, es una oportunidad, ya sea que nos quiera perdonar la vida o no, me siento inseguro con mi hembra y mis cachorros aquí adentro.”

Al menos en eso, ambos estaban de acuerdo.

“Su hembra es un ser sobrenatural, la princesa del otro Reino, pienso que por eso nos perdonará” Elliot sacó sus conclusiones, parecía que la bestia llena de odio fue domada con amor.

Pero lamentablemente, la reunión no se terminó muy bien.

Mientras controlaba el caballo que corcoveaba nervioso bajo sus piernas, los vio marcharse y, con el corazón hundiéndosele, la barrera se cerró de nuevo.

El maldito Regente se giró furioso y comenzó a ladrar órdenes.

Por supuesto que Baltazar no quería perder su dominio sobre el reino, pero aquí mandaba el Rey Espectro… o mejor dicho…

“Parece que la jefa es la hembra del Rey” Vorath llegó a la misma conclusión que Elliot.

Los ejércitos fueron retirados.

Regresó a su casa, aun sin saber qué hacer.

Kath y él esperaban, ansiosos, más ahora, con dos cachorros en camino y una pequeña bruja en potencia a punto de volver a exponer sus poderes.

Era crítica la situación a pesar de la posible apertura. Sin embargo, a los días, fueron convocados de nuevo al palacio.

—Iré contigo, cariño…

—No —Elliot abrazó a Katherine sobre su pecho, acostados en la cama.

—Es una cena de bienvenida, parece que viene una delegación del otro reino. Debo ayudarte, buscaremos una manera de hacerles saber que queremos irnos —Katherine se incorporó.

Las manos apoyadas en el fuerte pecho, su dedo alisó el entrecejo arrugado de su lobo.

Estaba preocupado.

—Tengo miedo, amor. Me llegaron reportes del palacio, el Regente no está muy feliz con las órdenes de Su Majestad, anda como loco buscando excusas para mantener cerrado el territorio —confesó.

—Que se joda ese viejo sediento de poder. ¿No decía que todo era “Su Majestad, Su Majestad”? ¡Pues ahora que se aguante! —le respondió, tomando sus mejillas masculinas y acercando sus rostros.

—Es ahora o nunca, mi Duque. Esta barriga comenzará a crecer muy pronto. Ya hay un desastre en la parte del Ducado de tu ex amiguita — Kath torció la boca al recordar a Brenda y las calamidades que vivieron.

—Elliot, si dejamos pasar esto, si vuelven a encerrarnos en esta prisión, nos van a descubrir. Han quedado muchos cabos sueltos: la desaparición de ese inspector, las cosas se complicarán…

Los músculos se flexionaban; los tribales en rojo y negro parecían danzar sobre la piel.

Tan sexy y salvaje su macho, nunca se cansaría de dar las gracias por haber tomado el riesgo de permanecer a su lado.

—Si sigues devorándome así, voy a creer que me estás haciendo una invitación indecente —subió los ojos grises, profundos e intensos.

—¿Y si es el caso? —Valeria estiró el pie, pasando la punta por encima de la abultada bragueta de su macho, acariciándolo arriba y abajo—. ¿La aceptaría el Rey Lycan?

Aldric subió la vista por las piernas blancas, hermosas. Todo en ella le fascinaba; cada detalle lo enloquecía como la primera vez.

Los ojos lobunos de Azarot se estrecharon cuando Valeria se subió un poco la bata por encima de los muslos, las piernas flexionadas.

Era puro fuego esta mujer, y con los embarazos se ponía cachonda a todas horas.

—¿No me dijiste que debía ir a la reunión? —tomó su empeine, apretando más el pequeño pie sobre su pene ya medio erecto.

—¿No me dijiste que querías hacer lo mismo que el Rey Espectro? —Valeria se burló un poco de su hombre—. Te apuesto ahora mismo que algo así debe estar haciendo...

—Valeria, no vayas por ahí o te quedarás con las ganas, mira que ya la polla se me está bajando —Aldric resopló haciendo una mueca más fea que comer estiércol.

Valeria comenzó a reírse de su Rey, pero pronto sus piernas fueron abiertas de par en par por el caliente lycan.

—Ven, la sanadora dijo que era bueno irte dilatando...

—Rey descarado… Mmmm…

*****

De vuelta al Reino de los Elementales, en realidad, su Rey no estaba tan lejos de su pueblo.

Como bien se imaginaba Aldric, a su hija le acababan de hacer un chequeo completo de cuerpo entero, cierto villano sexy bombeando entre sus piernas.

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