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El Rey Lycan y su Oscura Tentación romance Capítulo 440

KATHERINE

Exactamente eso fue, un intento de asesinato.

Descubrí a hombre apuesto discutiendo acaloradamente con una mujer entre los setos altos.

Si no fuese porque yo estaba en un piso superior, jamás los hubiese notado.

Ella lloraba, limpiándose el rostro con un pañuelo.

Su ropa sencilla me indicaba que no era una de las nobles millonarias de la fiesta.

De repente se tocó la barriga y le gritó algo que lo aterrorizó por completo.

Forcejearon y la chica luchaba por ir al interior del palacio.

No debería estar de chismosa, pero algo en la violencia del hombre me dijo que las cosas no terminarían bien, y así mismo fue.

En solo un pestañeo, lo vi registrarse el interior de la chaqueta, agarró a la mujer del brazo y la jaló hacia su pecho, susurrándole algo venenosamente.

La expresión de ella cambió en un segundo. Mi oído sobrenatural captó un sonido sordo, amortiguado, a pesar de la lejanía.

Cuando el hombre la soltó, empujándola, ella se miró el estómago con incredulidad y las manos temblorosas tocaron la mancha roja que se iba ampliando más y más en su vestido.

Me llevé la mano a la boca y di un paso atrás, ¡le había disparado a bocajarro!

¡Sin piedad, mirando el rostro de pánico de ella, la vio caer sobre el suelo, sobre los arbustos, bajo el ciprés!

La tomó de las axilas para arrastrarla más adentro, ocultándola de cualquier curioso que pasara.

Me quedé congelada, mi corazón golpeaba con fuerza contra mi pecho, mis ojos no podían dejar de observar a los arbustos donde una mujer se desangraría hasta morir.

¡¿Qué tipo de hijo de puta le hace algo así a una chica a plena luz del día y a sangre fría?!

Sin pensar en el riesgo que estaba corriendo, agarré la falda de mi satinado vestido y comencé a correr por los pasillos buscando las escaleras para salir a esa parte del jardín.

¡No podía dejarla ahí, no podía!

Imágenes de esa mujer, mi propia antepasada que se ahorcó, flashearon en mi mente.

Las pobres plebeyas que se creen las mentiras de alcoba de estos nobles, por amor, por ambición o el motivo que sea, siempre terminan iguales. Completamente muertas.

Tratando de pasar lo más desapercibida posible, aprovechando que todos se concentraban en el salón, vagué por el terreno.

Mi magia se activó con sutileza, rastreando el peligro.

Nadie a mi alrededor, así que pronto di con el lugar del crimen; el olor intenso y ferroso asaltó mis fosas nasales en cuanto me interné en los setos.

Apartando con mis manos las altas hierbas podadas, vi sobresalir los botines desgastados.

Agachada, al fin tuve acceso a ella y me horroricé al observar las manos pálidas y temblorosas sobre el estómago.

439. ACUSADA 1

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