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El Rey Lycan y su Oscura Tentación romance Capítulo 451

NARRADORA

POCOS MESES DESPUÉS…

Las cosas parecían tomar su curso. Los Duques de Everhart ocuparon el puesto de los Regentes.

A pesar de las inconformidades de algunos, cuando el Rey Espectro hizo su primera y única aparición frente a la corte de nobles y anunció que, por “sus cojones”, los Duques serían ahora los jefes, todos tuvieron que tragárselo sin tomar siquiera agua.

Fue algo así, con la menor sutileza del mundo, a pesar de que había practicado con Sigrid ser más sociable y educado delante de su pueblo.

Pues no funcionó.

También se anunció la procedencia de Katherine, quien aprovechó para decir que había cambiado su nombre, caprichos de excéntricas millonarias.

Cosas peores hacían las nobles, así que un cambio de nombre, así, de la nada, no parecía tan loco.

La situación se fue estabilizando.

La barrera se retiró en una parte, nombrada como: La Frontera.

Ni siquiera Aldric confiaba completamente en el buen corazón de los seres sobrenaturales; debía velar también por la integridad de los elementales.

Así que solo pasaban comitivas autorizadas.

Algunos seres elementales más curiosos, los arriesgados, incluso salieron de su reino para visitar Nocturne.

Todo marchaba viento en popa. Sin embargo, del lote de hembras embarazadas, le había llegado el turno a la Reina.

El Reino Nocturne entero hervía en ansias de conocer a sus nuevos principitos.

En una habitación subterránea y bien equipada del castillo, se había simulado una guarida para dar a luz a cachorros de lycan.

Un lobo enorme, blanco con vetas rojizas en el pelaje, poderoso y hermoso, acostado sobre los suaves cojines de la gigantezca cama, lamía con suavidad a una lobita negra más pequeña.

La enorme panza no la dejaba casi respirar, las contracciones la tenían sudando y apretando los dientes.

"Vamos, nena, tú puedes. ¿Quieres que te alimente un poco más?"

"No, no, mmmnnn, siento que ya está saliendo el primero, ¡aaahhh!"

El cuerpo de la pequeña loba temblaba. Desde sus patas traseras, líquidos sanguinolentos manchaban la cubierta bajo ella.

Azarot se movió para mirar por dónde saldrían sus cachorros, haciendo lo que su instinto salvaje le indicaba para ayudar en el parto a su hembra.

"Nena, ¡ya veo la cabecita peluda!" —le habló en la mente a Valeria, lamiendo su pelaje, nervioso al igual que Aldric.

Debido a la naturaleza especial de los lycan, decidieron que la Reina los diera a luz así, simulando la guarida animal y sus formas de bestia.

Gemidos lastimeros salieron de la garganta de la pequeña loba, todos sus músculos contrayéndose.

Valeria sentía el bultico escapar de sus entrañas.

Toda esta experiencia era rara, sobre todo porque, en el fondo, no tenía una loba interior, pero por traer a salvo a sus cachorros, haría lo que fuese necesario.

Dando un rugido en su mente al pujar con todo, el primer lycan macho abandonó el canal del parto, cayendo sobre la suave piel.

Azarot estaba en modo lobo salvaje.

Sus dientes afilados enseguida fueron a retirar la membrana que cubría al cachorrito y lamerlo para limpiarlo.

"Amor…" la voz cansada de Valeria preguntaba por la seguridad de su hijo.

"¡Está bien, Vale! Nuestro pequeño cachorro está bien, cariño" —Aldric le dijo emocionado.

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