NARRADORA
En el pasillo, estaba casi toda la familia en ascuas, menos Celine, que descansaba con náuseas en su habitación.
Por mucho que insistió en estar presente, Zarek no la dejó salir de la cama. La próxima en soltar la bombita de la barriga sería ella.
Los demás se quedaron afuera y solo Gabrielle y Sigrid se internaron en la guarida del lycan.
Azarot gruñó un poco a Gabrielle y luego se calmó, sus instintos llevándolo a acurrucarse más contra sus lobeznos y su hembra vulnerable.
La mano de Sigrid acarició su morro, rascándolo un poco, y Azarot la lamió con cariño.
Esta era también su cachorra, así que se podía quedar.
—Ay, hija… qué cositas más tiernas —Gabrielle se agachó, inclinándose hacia Valeria y los pequeños glotones.
Obviando las malas pulgas del lobo del Rey, estos lycan brutos y salvajes a veces parecían más animales que otra cosa.
—Uhhh, yo quiero unos igual. Chiquitines, yo soy la hermanita mayor, los voy a cuidar — Sigrid extendió los dedos para acariciarlos como lo hacía Gabrielle.
Sonrisas tontas adornando sus rostros.
—Y yo soy la abuelita, a ver si me dejan consentirlos más, porque cierta nieta siempre se escapaba a practicar hechicería oscura —Gabrielle aprovechó para meter la pulla con sarcasmo.
—Yaya, no empieces. Mira que me puedes consentir mucho ahora que estoy embarazada —Sigrid se inclinó hacia la hermosa Selenia, que más bien parecía la hermana mayor de las tres.
Le dio varios besos en la mejilla con zalamería y el ambiente era armonioso y feliz.
—¿Quién se va a acercar a ti embarazada y durante el parto? Si tu padre mira cómo casi quiere comerme, y soy la madre de su mate —Gabrielle señaló la cara apestosa de Azarot.
—No me imagino ese tóxico compulsivo y obsesivo que tienes de compañero. Te encerrará en una torre y quizás salgas cuando los cachorros tengan 18 años —le dijo medio en broma y medio en serio.
—Yaya, no seas exagerada —Sigrid bufó, acariciando la cabeza de loba de su madre, que se inclinó hacia la suave palma.
"Que lo intente… encierra a mi cachorra y lo castro para ver de dónde va a sacar a los próximos trillizos" —Aldric gruñó enojado.
Sigrid, sabiamente, se había callado la parte donde daba a luz lejos de su casa. Ese detalle solo lo sabían ella y Silas.
Los cachorritos, medio dormidos, olfatearon a los miembros de su manada, al menos a algunos.
Los demás, que esperaban afuera, dieron suspiros de alivio al saber que las cosas salieron bien.
—Papá, ya cazaron los animales, están frescos. ¿Van a alimentarse en forma de lobos? —le preguntó Sigrid.
Azarot había querido salir él mismo a cazar para su hembra. Los cachorros solo tomaban leche las primeras semanas, pero no deseaba alejarse de Valeria.
La simulación de vida salvaje tampoco se la tomaría al pie de la letra.
"Saldré a buscarla. Déjenla en la puerta y que se vayan los machos, no quiero a ninguno cerca de aquí" —le indicó a Sigrid.
"Mamá, ¿cuánto tiempo los cachorros van a seguir así, en esta forma?" —Valeria le preguntó a su madre, que la revisaba para asegurarse de que todo estaba bien con su cuerpo animal.
"Como tres semanas, quizás antes, ya que son de la estirpe de Aldric y es el lycan más fuerte" —Gabrielle le respondió, y Valeria asintió, un poco conmocionada.
Se había preparado mentalmente para hacer esto, pero transformarse en una loba salvaje durante tanto tiempo lo veía un poco tedioso.
"Te cuidaré, nena, todo va a estar bien. Además, puedes cambiar a tu cuerpo de Selenia de vez en cuando, no veo por qué no" —Azarot la tranquilizó al sentir su incertidumbre.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Rey Lycan y su Oscura Tentación
Alguien puede ayudar con este problema de no poder desbloquear los capítulos!...
No puedo desbloquear Moras capitulea y tanto monedas!...