BEOF
“Está llorando, Beof. Maldición, es la hija del Regente Elliot, su loba me lo dijo. Ella es la hija de esa mujer, Katherine Everhart.” Las palabras de mi lobo me sacaron de mis fantasías eróticas.
Aparecieron los recuerdos vagos de aquella vez que conocí a esa hechicera y nunca más quise acercármele.
Seguía pensando que podía ser su mate de segunda oportunidad, no deseaba problemas.
Pero nunca imaginé haber reconocido la tenue fragancia de mi mate antes de su nacimiento.
Aunque sabiendo ahora que era una poderosa y rara lycan hembra, tampoco es tan sorprendente.
Me levanté al fin, semidesnudo, su suave espalda temblorosa frente a mi mirada. Ahora era yo el que estaba demasiado nervioso y hasta culpable.
¡Joder, si ni siquiera la había regañado todavía!
—Está bien, pequeña, no llores, no llores, podemos hablarlo. Debiste decirme desde el principio… —Estiré mi mano para tocar su hombro.
Diosa, mientras más cerca, más me seducía su esencia.
La silueta de su cuerpo desnudo me tentaba, mi cerebro intentando ser razonable, mi corazón e instinto empujándome a tomar lo que me pertenecía.
Antes de que las yemas tocaran su piel, se giró tomándome por sorpresa, metiéndose entre mis brazos y apretando mi cintura.
El suave cabello quedaba bajo mi barbilla, nunca una mujer había llegado hasta esa altura.
Las carnes firmes de sus senos se apretaron contra mis músculos tensos, mi polla aprisionada contra su caliente vientre.
Mis manos se quedaron fijas en el aire, sudaba rígido, aguantándome.
—¿No te gusto? Dime la verdad, Beof, ¿solo te atraigo por el lazo? ¿Qué opinas de mí? —Subió la cabeza, mis ojos atraídos por los suyos húmedos, tan tierna y apetitosa.
Tragué en seco, posando mis manos en sus hombros para no parecer un idiota, justo como me sentía.
—Te he esperado tanto tiempo, supe hace mucho que eras mío. ¿Por qué nunca te acercaste a mi casa? Parecía que siempre huías de mi familia.
Y en efecto, así era, pero ni muerto menciono la confusión con su madre.
—Yo… tenía muchos pendientes en el castillo… no imaginé que mi mate estuviese en el reino elemental —me justifiqué como idiota, frunciendo el ceño.
—Si sabías de nosotros, ¿por qué no fuiste al castillo y te presentaste? ¿Por qué todo este engaño, pequeña?
—Me llamo Amara, ese es mi nombre. Ni siquiera sabes mi nombre. Tú… preferiste acostarte con ellas que conmigo. Me iba a entregar a ti, a confesarme. No cumplo con tus expectativas, ¿verdad?
Hizo por alejarse. Sentía su tristeza mezclada con enojo y desilusión.
¡No se suponía que debería ser yo el enojado aquí!
—Sí, me gustas, pero espera, Amara… —La agarré por los brazos.
¿Y si le hacía daño? Nunca me lo perdonaría, no a ella. A ella no. Amara no era cualquiera anónima en mi cama; era mi compañera destinada.
—Beof… —Su expresión comenzó a oscurecerse. La estaba hiriendo con mis indecisiones. Quizás si le mostraba a lo que se iba a enfrentar conmigo…
Soul me rugía que no fuese un cabrón pendejo, que no dejaría ir a su hembra, aún tuviese que luchar conmigo.
Lo último que quebró mi coraza fue la lágrima que vi bajar por su mejilla. Su cuerpo se enfriaba contra el mío.
Fue a dar un paso atrás con la cabeza abajo.
Olvidé incluso que me mintió, que se acercó con toda esta trama retorcida.
Movido por mis más oscuros deseos, rodeé con fuerza su cintura, impidiendo que se alejara. Mis dedos se aferraron a su barbilla, haciéndola subir la cabeza para enfrentarme.
—Te voy a demostrar cuánto te deseo. Crudo, sin filtros, como soy realmente. Tú tienes el mando, Amara, en todo momento. Y si al final no quieres estar unida a una bestia, lo entenderé… —susurré contra sus gruesos labios entreabiertos.
—. Y aunque muera de agonía… te daré tu libertad.
Bajé mi boca y la fundí con la suya, desesperado, hambriento de anhelo y pasión por ella.
No era solo la química del lazo, esta mujer me encantaba en tantas cosas, deseaba conocer todo de su vida, lo que la hacía suspirar, reír, vibrar…
En el fondo de mi alma rezaba, porque de verdad esto no fuese una ilusión, una mentira cruel de la Diosa para elevarme a las alturas y luego despedazar mis ilusiones cruelmente.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Rey Lycan y su Oscura Tentación
Alguien puede ayudar con este problema de no poder desbloquear los capítulos!...
No puedo desbloquear Moras capitulea y tanto monedas!...