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El Rey Lycan y su Oscura Tentación romance Capítulo 470

AMARA

Me fui relajando y disfrutando, el sonido de humedad, de hacer el amor deliciosamente, inundó la habitación.

Mi mente daba vueltas, caliente y lujuriosa.

Clavando las puntas de los pies en el colchón, abrí más las piernas y me arqueé, sintiendo el peso de su pelvis chocando con la mía.

—¡Beof… aahhh!

—¿Te gusta? Sshhhh… mmm… ggrr…

Las embestidas comenzaron a ser más rudas.

Sus garras se aferraron a mis caderas, levantó el tatuado torso y veía su poderoso cuerpo embistiendo vigoroso, los músculos explotando agresivos y brillosos del sudor.

Metiendo y sacando el falo hasta la empuñadura, sus pesados testículos chocaban rítmicos contra mis nalgas.

—¡Dime, Mara! Mmm… ¡¿te gusta que te folle tu macho?!

—¡Sssiii! —gemí cachonda, sin poderme contener, retorciéndome sobre la cama —. Si es contigo, todo me gusta… Aahhh… Qué rico, mi mate… se siente tan bueno…

—Ssshh, mujer, me vas a enloquecer. Gírate, nena, vamos, es hora de montarte como una loba.

De repente, Beof paró.

Sentí el oscuro peligro en su orden, pero obedecí sin rechistar.

Lo vi sacar ese monstruo lleno de sustancias turbias y rojas.

Me giré y me puse en cuatro para él, imitando la posición de apareamiento, un instinto salvaje apoderándose de mi cordura.

Un peso se apoyó en mi espalda, haciéndome pegar los senos a las sábanas.

Sentí el cosquilleo de su barba sobre mi nuca.

—Agárrate al respaldar, Mara. Lo querías todo, pues te lo voy a dar todo, nena…

Y en vez de asustarme… casi me vengo.

Me aferré a los barrotes de hierro, temblando de expectativas…

Beof abrió mis nalgas, pasando los dedos por la ranura dilatada. Gemí con impaciencia y pronto me volví a comer ese fresón y todo el tallo que venía detrás.

—¡Aahhhh! —gemí ronco al ser deliciosamente empalada, profundo y rudo. Oh sí, siií, dame más… justo ahí… mi vientre vibrando con las estocadas rápidas y salvajes.

Empinando mis nalgas que rebotaban y arqueando la espalda.

Estaba descubriendo algo demasiado vergonzoso y creo que Beof también.

Me ponía cachonda y a mil su rudeza, que me cogiera como una bestia en celo, mi lado lycan alucinaba con ese macho dominándome contra las sábanas.

No tardaría mucho en volver a tener un orgasmo en esta posición, mi temperatura subiendo, la cama se movía vertiginosamente, haciendo chirridos ruidosos de vaivén.

No sabía si nos escuchaban, no podía pensar en eso y menos cuando su lengua comenzó a lamer mi nuca, su respiración lasciva sobre mi piel, las intenciones claras en su mente.

Nuestros lobos entrelazándose íntimamente en cuerpo y buscando hacerlo en alma.

"Yo, Beof Wolfram, te reclamo como mi preciada compañera, Amara Everhart. Prometo cuidarte para siempre, mi amor, atesorarte en mi alma. Nunca imaginé que la Diosa crearía a alguien tan perfecto para mí. Valió la pena cada segundo que esperé por tu llegada."

Sus palabras sinceras se vertieron en mi corazón, ese, que lo había comenzado a anhelar incluso antes de venir a este mundo.

"Acepto, mi Beof. Yo, Amara Everhart, acepto para siempre ser tu mate y la madre de tus cachorros."

Con las palabras rituales, el lazo del destino nos rodeó, sellándose para siempre con la mordida poderosa de mi lycan al exponer mi nuca, sumisa, deseosa…

Su lobo lo hacía con la mía en nuestras mentes.

Con un rugido de mis labios me fragmenté en mil pedazos, experimentando una liberación avasalladora.

Sintiendo sus últimos empujes que domaban mi cordura, su semilla caliente disparándose en mi vagina, llenándome tan abundante que rodó por los pliegues abiertos y bajó por mis muslos.

—Aahhh, Beof, mi Beof… —gemía con los ojos en blanco.

Lo sentía incluso crecer más en mi interior, mientras se corría como una bestia salvaje y me marcaba.

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