NARRADORA
“No huelo a la cachorra por ningún lado”, Vorath gruñó en su mente.
—Por supuesto, papá, este es tu feudo, claro que puedes venir cuando quieras—. Lavinia dio una sonrisita más que nerviosa, Diosa estaba sudando a raudales.
¡¿Qué hacía su padre aquí?!
Y lo peor, sin la domadora, algo así como un perro sin correa, o más grave, un lycan sin compañera para que lo controlara.
—¿Dónde está tu hermana? Llámala—. Elliot se quitó los guantes de viaje y el mayordomo agarró su pesada capa.
—Vamos a almorzar todos juntos, tu madre y yo fuimos a hacer negocios en el castillo del Rey Lycan y pasamos a darles una vuelta…
—¿Y mamá, dónde está?—. Lavinia enseguida miró hacia atrás como un preso en busca de la amnistía. ¡Con su madre todo era más fácil!
—¿Qué sucede, Lavinia? Te noto muy nerviosa, te hice una pregunta ¿dónde está Amara?—. Las palabras de Elliot salieron entre dientes.
La ira le iba bullendo en las venas, como fuese lo que imaginaba, aquí se iba a liar parda.
Amara siempre estaba obsesionada con que era pareja de un lycan, más en concreto de ese salvaje con la cabeza rapada.
Había rescatado a Katherine en el pasado, pero ellos ni siquiera le pudieron dar las gracias.
Que el hombre los veía y les salía huyendo como la peste.
Jamás se interesó por su familia y mucho menos por Amara. Eso sin contar los rumores que Elliot había escuchado de ese guardián.
Como le hubiese hecho daño a su pequeña o peor, si se aprovechó de su inocente cachorra, lo iba a matar a golpes.
—Papá, Amara… bueno, ella…
—¡Tío Elliot!—. La voz melodiosa de Lyra se escuchó a la espalda del lycan, que inspeccionaba a su hija mayor con ojo crítico.
Guardó un poco su mal humor y se giró para saludar a la Alfa.
—Lyra, pequeña, hace mucho que no te veía—. Elliot sonrió un poco ante la loba de cabello platinado que lo abrazó.
Lyra tenía un carácter tan noble, que amansaba hasta la bestia más feroz y no fue la excepción con Elliot.
—Tío Elliot, mandamos a las demás chicas a buscar unas cosas en el pueblo, tú sabes cómo es Nyx de introvertida y Victoria de alocada, Amara fue con ellas—. Lyra le sonrió dulcemente.
Enseguida vio el ceño de Elliot relajarse.
Esa era su estrategia secreta, las palabras hechizantes que parecían penetrar en tu mente y enamorar tus sentidos.
Su madre le decía que era más bruja que sus hermanos a pesar de nacer loba Alfa.
A los espectros no les agradaba la luz, así que se internó hasta el sitio de los árboles viejos y más frondosos.
Las ramas se tejían unas con las otras creando un espacio de tinieblas.
Se hizo un corte en la mano y con el dedo lleno carmesí, tatuó en la corteza de un roble, el símbolo que conocía muy bien.
Entonces esperó.
Enseguida sintió el cambio en el aire, una niebla oscura que pululaba entre las raíces levantadas, moviendo los arbustos como un viento maligno.
La oscuridad se volvió más tupida, el ambiente enrarecido, el sol se ocultó entre las nubes y un parche de tierno césped comenzó a morir y a licuarse como un charco de brea negra.
La silueta de un espectro salió desde el suelo, elevándose hasta estar frente a Nyx.
—Llama a tu amo, dile que quiero hablarle—. Le ordenó con seriedad y altanería.
Todos le temían a los espectros, a pesar de que supuestamente ya estaban bajo control, el odio de Umbros no existía más, pero eso no significaba que fueran criaturas agradables.
A través del velo de magia oscura, unos dientes como serruchos le sonrieron a Nyx, la risita macabra se escuchó desde el ser etéreo.
—¡Te dije que llamaras a tu amo! ¡Obedece!—. Le rugió sacando su magia de Selenia, pero a pesar de heredar la magia corrupta de su padre, en ella prevalecía la magia de luz de Sigrid.
El espectro ladeó la cabeza y la risa se rasgó mucho más grande, ojos rojos sangre la miraban con codicia desde el interior de la capucha.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Rey Lycan y su Oscura Tentación
Alguien puede ayudar con este problema de no poder desbloquear los capítulos!...
No puedo desbloquear Moras capitulea y tanto monedas!...