NARRADORA
—Cada vez que te veo, te pareces más a nuestro padre…
—¿Te suenan las palabras “gemelos idénticos”, tonto? Tú también te pareces…
—¡Oye!
—Dejen de balbucear ustedes dos y vayan a cazar. Procuren que, cuando regrese, haya mínimo dos jabalíes bien gordos—. Aldric se les acercó con cara de pocos amigos.
—¡¿Jabalíes aquí, papá?! ¡Aquí no hay casi…!
—Ya nos vamos, lo traeremos, papá—. Magnus agarró por el collar de la túnica a su hermano antes de que Aldric le bajara un guantazo.
Es que Fenrir se los rifaba de a gratis.
Era obvio que su padre, como siempre, los alejaba de su madre Selenia para que, cuando regresaran de la cacería, ya él estuviese con ella.
—Laziel, alto ahí. Ve a ayudar a tus tíos —Valeria lo agarró, escabulléndose. Ese cachorro era más introvertido que una tortuga.
—Mima, dejé unos experimentos a medias. Los tíos saben cazar muy bien —con la persona que Laziel mostraba más “calidez” era con Valeria.
Luego su madre y bisabuela, pero la abuela se había ganado el puesto de favorita en su corazón.
—Mima, nada. Ve, cachorro, tienes que salir a que te dé el aire —Valeria se le acercó, acariciándole el rostro de nácar, que hacía contraste con su cabello tan oscuro.
Los ojos dorados miraron fijamente a los azules intransigentes.
Podía ser muy príncipe de los espectros o lo que quisiera, pero frente a la “mima” siempre sería el cachorro de la abuela.
—Bueno… —Laziel, con más de veinte años, claudicó finalmente.
Si algo era sabido, es que la jefa del Reino y de toda la familia, siempre eran las Reinas Selenias. Esta vez, tampoco fue la excepción.
Con todo dicho y hecho, Aldric fue a salvarle “las castañas" a Beof.
Valeria se fue con sus niñas a buscar el lugar perfecto para hacer un picnic con asado al aire libre y los machos se marcharon de cacería.
Con Laziel acompañándolos, la tarea imposible de encontrar jabalíes se haría posible más rápido.
Parte de la familia real disfrutó de un rico almuerzo en la naturaleza, entre risas y bueno… algunos chichones.
*****
UNOS DÍAS DESPUÉS…
Lavinia miraba desde el balcón en el segundo piso la gran celebración en el jardín trasero del palacio.
El Reino Elemental estaba de fiesta; la hija menor del Regente se había emparejado con su macho.
Eso aseguraba la continuidad del linaje.
Nadie se quejaba más del cambio de liderazgo, Katherine y Elliot habían sido un millón de veces mejores Regentes que los pasados.
Del Rey Espectro, bueno, se podía decir que brillaba por su ausencia como siempre. Todos lo veían normal, eso lo hacía ver incluso más “misterioso”.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Rey Lycan y su Oscura Tentación
Alguien puede ayudar con este problema de no poder desbloquear los capítulos!...
No puedo desbloquear Moras capitulea y tanto monedas!...