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El Rey Lycan y su Oscura Tentación romance Capítulo 492

LYRA

—¡¿Qué está sucediendo aquí, Verak?!

Tocando el suelo con mis botines, el Alfa de la manada llegó impetuoso, con la hechicera y otra mujer a cuestas.

Su presencia detuvo enseguida la lucha. Corrí hasta donde estaba mi macho, lleno de heridas y mordiscos de ese maldito que no jugó limpio.

Al menos Drakkar le arrancó también varios pedazos a su lobo.

Lo apoyé cuando se arqueó, a punto de vomitar.

—Aguanta, por favor —le susurré, pasando su fuerte brazo sobre mis hombros, acariciando su espalda. Sentía el veneno revolviéndose en su interior.

—¡Alfa, pedimos justicia, que se respeten las leyes de la manada!

—¡CÁLLATE! —el Alfa le ordenó a uno de los guerreros, quien enseguida cerró la boca.

El que había empujado por la plataforma, era recogido por otro de ellos.

—¡Verak, explícame inmediatamente este escándalo!

—Padre, yo solo apoyaba a estos guerreros —se transformó en su forma humana, sangrando por todos lados, su aura llena de ira se desbordaba de sus poros.

—Drakkar ni siquiera caza para la manada, lo dejaste aquí por caridad, pero él no es guerrero de la tribu. ¿Cómo va a tener derecho a una preciada hembra?

—¿Y entonces la quieres para ti, futuro Alfa? —la voz fría de esa curandera fue la que le respondió.

La disputa había atraído a varios curiosos que se asomaban desde las chozas lejanas y la cueva comunitaria.

—Yo… —Verak dudó, sus ojos fijos en el Alfa, con el ceño más y más fruncido.

—Verak… ya casi cumplo los 18 años —la mujer joven al lado de la bruja le dijo agraviada.

Era bajita, de cabello castaño oscuro y ojos grandes, juveniles, pero ni siquiera era mayor de edad y ya le tenían hasta macho para emparejarse.

Qué asco de personas.

—Padre, yo no la quiero para mí, solo hago cumplir la ley —respondió finalmente.

Era obvio que nadie se creía sus mentiras. Su guerrero me habló algo de ser la segunda mujer.

—No te voy a entregar a nadie —escuché unas palabras roncas a mi lado, dichas entre dientes, salvajes y sin miedo a las consecuencias.

Lo apreté contra mí, con miedo a que cometiera otra locura. Aún no era momento de rebelarnos.

Los ojos de esa curandera estaban fijos en nosotros, la malicia se desbordaba en ellos.

—Alfa, es cierto lo de la ley, propongo que la nueva hembra sea disputada por los machos más fuertes…

—¡NO! —la interrumpí.

—¡Insolente muchacha! ¿Cómo te atreves a hablarme así? —levantó su bastón, queriéndome impresionar, pero mi atención estaba fija en el Alfa.

—Señor, disculpe mis malos modales. Desde que llegué me dijeron que podía escoger al macho que quisiera…

—Drakkar no es guerrero de la manada —me respondió tajante. Veía el desprecio en su mirada, estaba causando discordias en su manada.

—¿Y si él demuestra su valor? Digo, si tengo que escoger, quiero al macho más fuerte…

Mi mente comenzó a trabajar a toda marcha, tejiendo planes para que nos dejaran tranquilos y mejorar la imagen de mi hombre.

Algunas risitas burlonas se escucharon de esos tipos.

—Drakkar ni siquiera se puede convertir en su lobo.

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