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El Rey Lycan y su Oscura Tentación romance Capítulo 493

NARRADORA

—¡Me tienes harto, Verak! —el rugido del Alfa fue seguido por una fuerte bofetada.

Verak aguantó estoico el golpe enfurecido de su padre, ya tenía el cuero más que acostumbrado a sus golpes.

—Me gusta esa hembra, no voy a dejársela al imbécil de Drakkar —respondió en voz baja pero sin ceder.

Pocas veces había desafiado la voluntad del Alfa.

—¡¿Acaso eres idiota?! —los caninos de Arom estaban desenfundados, agitado de la ira que sentía, pero cualquiera podría escucharlos.

Respiró profundo e intentó calmarse.

—No podemos ofender a la Curandera, el poder de la manada está ligado a esa mujer, tú lo sabes, ¡no puedes arriesgarlo todo por un coño! —lo tomó de los hombros con fiereza para hacerlo enfrentarlo.

Su aura de Alfa controlando con mano férrea a su cachorro rebelde.

—Puedes tener a esa hembra en secreto, no serás el primero en mantener a dos mujeres, pero tu pareja frente a todos debe ser Nana —sus ojos oscuros miraban a los de su hijo que eran moldeados a semejanza suya.

—Verak, la Curandera es quien sana la tribu y puede obtener la magia del Rey Lobo, no podemos ofenderla, ¿entiendes?

—Lo sé, lo sé, encontraré la manera —Verak resopló, fingiendo que solo se rendiría.

Maldito el día en que le dio algo de atención a Nana, desde entonces esa niñata, casi diez años menor que él, lo había seguido como una molestia.

No le importaba antes emparejarse con ella, era linda, virgen y la próxima curandera de la manada, pero ahora… después de conocer a esa hembra, Nana no le llegaba ni a los tobillos.

Verak salió con un mosqueo tremendo de la choza, su mente pensando en todo tipo de artimañas. Él mismo no podría participar en la competición para ganarla.

De repente, hubo un detalle que llamó su atención. Espiando detrás de un tótem de la plaza, vio a uno de los guerreros solteros entrar en la choza de la Curandera.

Algo tramaba esa vieja. Su padre la tenía elevada, pero él solo la veía como una acomodada.

Comía y bebía de lo mejor que cazaban, daba esas hierbas que mataban a más personas de las que sanaban.

Lo único relevante que había hecho una vez fue salvar a su padre de una muerte segura después de la cacería.

El Alfa juraba que hizo magia, que vio el mismísimo cielo frente a sus ojos.

Verak no se creía ese cuento, seguro alucinaba y estaba dispuesto a tener a Lyra a como diese lugar.

Mientras el futuro Alfa vigilaba a escondidas.

Ran, el guerrero, fue convocado y esperaba nervioso en medio de la estancia.

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