NARRADORA
Lyra corrió a la máxima velocidad que le permitían los botines.
Se hundía en la tierra y sudaba a raudales, apartando las hojas anchas que impedían su paso.
Atravesando los arbustos encontró, en medio de un claro, una escena que le paralizaría el corazón.
Drakkar luchando a mano limpia con un enorme depredador, despiadado y poderoso, a cuatro patas, con un escudo de cuernos en la gigantesca cabeza.
Al final del cuerpo de casi tres metros, una cola larga se balanceaba llena de púas peligrosas que ahora iba a atacar a traición la espalda del guerrero.
—¡CUIDADO! —Lyra gritó abalanzándose sin pensarlo a la pelea.
Drakkar nunca había sentido tanto miedo en su vida como cuando la vio arrojarse al peligro.
Sus dos poderosas manos sostenían la mandíbula y el maxilar del Brontocérax, sus piernas musculosas se iban resbalando hacia atrás, haciendo un surco en la tierra con el empuje de la bestia frente a él.
—¡CORRE LYRA! —rugió advirtiéndole, forzando a su lobo a salir a pesar de las consecuencias para él.
El veneno pulsaba en sus venas, impulsado por su sangre; las venas oscuras estallaban en sus abultados brazos.
Cada vez que su lobo aparecía, la maldición y el veneno se entrelazaban en un arma de doble filo que le acortaba la vida.
Lyra no se detuvo, se iba recuperando a cada segundo de sus heridas interiores, la valentía de su raza explotando en su interior.
—¡AAAHHH! —dio un rugido capturando la atención del animal hacia ella.
El Brontocérax movió el ataque de la ágil cola hacia la nueva intrusa.
La bola llena de púas seguía a Lyra, que se lanzó esquivando y rodando por el suelo.
¡BAM! El estruendo sonaba cada vez que las duras púas impactaban contra la tierra, abriendo cráteres y levantando el polvo.
Drakkar logró alejarse de las fauces del depredador.
Con un rugido bestial saltó y levantó el puño, estrellándolo en uno de los pequeños ojos del Brontocérax, que bramó lleno de ira.
Su atención dividida entre las dos moscas que venían a molestarlo.
—¡LYRA, CORRE A LOS ÁRBOLES! —solo deseaba que ella escapara del gigante desbocado, pero Lyra no era de las cobardes, sino de las luchadoras.
—¡ARRÓJALE TIERRA EN LOS OJOS! ¡CIÉGALO, DRAKKAR! ¡CIÉGALO! —Lyra le gritó en medio de los ataques y por instinto Drakkar lo hizo.
Tomó unas rocas afiladas y las lanzó a los puntos débiles del Brontocérax, que lo atacaba una y otra vez con su dura cornamenta; el escudo en su cabeza era casi impenetrable.
El polvo se acumulaba frente a su visión, el anterior golpe a sus ojos pulsaba dolorosamente.
Drakkar iba a correr hacia Lyra para escapar, pero ella fue la que vino corriendo hacia él.
—¡AGÁCHATE, DRAKKAR!, ¡ESQUIVA! —le gritó en medio de la estela del polvo, y Drakkar descubrió lo que la seguía a su espalda.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Rey Lycan y su Oscura Tentación
Alguien puede ayudar con este problema de no poder desbloquear los capítulos!...
No puedo desbloquear Moras capitulea y tanto monedas!...