LYRA
Me sentí como un trozo de carne ahí parada, en medio de esa plaza rústica, con todos esos ojos lascivos mirándome de arriba abajo.
Eran mis “pretendientes” y la verdad es que no imaginé que fuesen tantos.
—¡Quien case a la bestia más poderosa puede reclamar a esta hembra!
Con ese rugido, el Alfa le dio inicio a esta locura.
Mi mirada vagaba por todos lados, buscándolo.
No estaba en la cueva y tampoco apareció en la plaza.
Vi a los hombres marcharse, con el corazón apretado en mi pecho.
Los ojos peligrosos de Verak me miraron a la distancia, de pie, al lado de una choza.
Sabía que algo tramaba, que no se quedaría de brazos cruzados. Comenzaba a arrepentirme de proponer esta competencia.
¿De qué me servía si el macho que deseaba no iba a participar?
“Dale un voto de confianza, yo creo que nos va a sorprender nuestro salvajito” —Aztoria me dijo, pero podía sentir también su inquietud.
“Más le vale, porque si Drakkar me vuelve a rechazar de esta manera, las cosas cambiarán entre nosotros.”
Le respondí con una expresión llena de peligro en el rostro.
No me importa quién gane, si no es Drakkar, no aceptaré a nadie más.
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NARRADORA
El dueño absoluto, el que estaba en la cima de la cadena alimenticia, era el Dracotélion.
Con sus cinco metros de altura, cuerpo robusto y musculoso, piel más dura que cualquiera de las armaduras defensivas de los otros depredadores, mandíbulas poderosas y demoledoras, no tenía rival.
Y por eso también era demasiado confiado.
Al fin y al cabo, ¿quién se atrevería a luchar contra él?
Sin embargo, ojos oscuros vigilaban el nido, sumido entre las hierbas, tapado con lodo y con el zumo de las plantas tóxicas Cassiópelas.
Alguien lo suficientemente desquiciado y desesperado como para tramar contra el depredador más peligroso de la jungla.
Después de librar una de las peleas más duras de su vida, Drakkar decidió que no importaban las consecuencias, él no entregaría a Lyra.
Su mente primitiva fue estimulada por los trucos de la hembra y comenzó a pensar en sus propias trampas.
La etapa más vulnerable del Dracotélion era durante la época de cría.
La hembra cuidaba el nido mientras el macho salía a cazar.
Drakkar aguardaba durante horas, con paciencia, sin moverse. Ni un insecto se le acercaba por el olor tan tóxico que tenía untado en la piel.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Rey Lycan y su Oscura Tentación
Alguien puede ayudar con este problema de no poder desbloquear los capítulos!...
No puedo desbloquear Moras capitulea y tanto monedas!...