DRAKKAR
Apreté los dientes con todos los músculos contraídos.
Su pequeña mano se movía arriba y abajo cada vez más rápido y placentera.
Sentía mis testículos pulsar dolorosamente, el olor del apareamiento enloqueciéndome.
Sus suaves pechos pegados a mi espalda empapada en sudor, jadeando en mi cuello.
—Mmm, Drakkar, córrete para mí… —sus gemidos me hicieron gruñir y empujar mis caderas hacia delante con brusquedad y lujuriosa prisa.
Bajé mi mano más ruda y apreté la suya, gimiendo ronco, perdido en todas las sensaciones que Lyra despertaba en mi instinto animal.
Recordaba las sensaciones de su coño, mmm, de la suavidad rodeando mi hombría, de su cuerpo dominado bajo el mío.
—Agggrr —rugí mientras me vaciaba entre sus dedos, mi polla pulsando su liberación, salpicando la piedra de la pared.
Sshhh, esta hembra me encanta, no puedo dejar de desearla. ¿Por qué?
Deseo montarla desesperadamente, devorarla por completo y que nunca se vaya de mi lado.
—Lyra… —gimo ronco su nombre, luchando por controlarme, la bestia se sale de control, voy a lastimarla de nuevo, no puedo… no puedo…
Me siento de golpe, mirando a la oscura pared, recuperando mi respiración agitada, apretando el puño a punto de romperme los dedos.
—¿Drakkar? ¿Estás bien? —me pregunta y me odio tanto porque piense que la rechazo.
El olor de su dulce sexo llega hasta mi nariz, ella debe estar insatisfecha.
—Estoy… bien… puedo… puedo hacerte lo mismo que me enseñaste en esas aguas, o lo que me hiciste ahora, pero no sé cómo se toca a una hembra con la mano…
Me atrevo a voltear para encontrarla de lado sobre la piel.
Maldit4 sea, su piel tan clara se ve rosada como una fruta lista para comerla, aire caliente escapa de entre sus gruesos labios. Quiero mordérselos.
—No es necesario, solo te quería ayudar.
—Lyra —la tomo del brazo cuando se va a levantar. Sé que me miente, sus ojos me esquivan, su aroma a celo no me puede engañar.
—No te voy a lastimar…
—Nunca he tenido miedo de que me lastimes, Drakkar —esas dos estrellas me miran fijamente
—. Lo que sucedió puede pasarle a cualquiera, solo fuiste muy intenso y a mí… a mí me gustó.
—No. Sangraste, yo… no te imaginas todo lo que te quería hacer —le digo alzando un poco la voz.
Necesito que me entienda, que no soy normal.
Pero repentinamente se inclina hacia delante, garras largas apresan mi mandíbula, sus pupilas se estrechan reflejando a su loba interior que nunca he visto.
El aura alrededor de Lyra cambia, me rodea posesivamente.
—Y tú no te imaginas, Drakkar, todas las cosas que quiero que me hagas —su boca susurra a milímetros de la mía con un tono peligroso.
—Así que no intentes meterte en mi cabeza, yo sé muy bien lo que deseo… tenemos un acuerdo, y la próxima vez que quieras mi sangre…
—Mmm —gimo sorprendido cuando le da un apretón a mi falo.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Rey Lycan y su Oscura Tentación
Alguien puede ayudar con este problema de no poder desbloquear los capítulos!...
No puedo desbloquear Moras capitulea y tanto monedas!...