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El Rey Lycan y su Oscura Tentación romance Capítulo 509

NARRADORA

La mañana avanzaba y la fila de hombres lobo se movía sigilosa y con prisas por la selva.

Alertas en todo momento y pendientes a los ataques de depredadores.

Afortunadamente, no hubo grandes incidentes, solo salir corriendo de un pequeño grupo que los persiguió, pero se acercaban todos a salvo a la primera parada de descanso.

—Después de esos grandes árboles, hay un lago que es bastante seguro, los troncos no dejan pasar a grandes bestias —el guerrero experimentado le comentaba a Verak.

Detrás de ellos, los demás caminaban más relajados.

—Oye, mira a Drakkar como lleva a su hembra, ¿por qué no haces lo mismo conmigo?

Lyra espiaba con algo de diversión la conversación de una mujer con su macho.

—Ella es una loba delicada, pero mira tus pies, eres capaz de partir las piedras con esas costras.

—¡Pero serás…!

—Pft —Lyra se tapó la boca para no reírse a carcajadas, pero el resto de los hombres no fueron tan gentiles y estallaron en burlas.

Las pocas hembras restantes sonreían con simpatía a la mujer.

En realidad, también hubiesen querido ser llevadas sobre la espalda como Drakkar cargaba con su mujer.

La Alfa fijo los ojos plata en la nuca sudada de su macho y hundió la nariz en el nacimiento de su cabello negro, apretando los dedos en los fuertes hombros.

Tan lindo su lobito, ella bien podía llevarlo a él en una mano, pero Drakkar insistía en que se podía cansar y era débil.

Ellas no serían las que se negarían a estos gestos dulces.

—¡A callar todos! —el rugido enojado de Verak cortó el ambiente animado.

—¿Acaso se piensan que estamos a salvo? —los miró con severidad, fijándose en los ojos negros de Drakkar que ni siquiera había dicho una palabra.

Iba a abrir de nuevo la boca para hacerse el líder cuando un grito femenino los alertó.

—Alguien pide ayuda… —uno de los hombres miró a la derecha.

—Me suena a…

—¡VERAK, AYUDA!

—¡Es Nana!

—¡Ustedes quédense aquí, los otros conmigo! —Verak enseguida organizó a los guerreros y corrió en la dirección de los gritos y rugidos.

No podía creer que esa tonta los hubiese seguido en secreto todo este tiempo.

Drakkar se quedó cargando a su hembra y caminando lentamente hacia el sitio seguro, lo que pasara con los demás, lo tenía sin cuidado.

*****

¡PAF!

Una bofetada cayó sobre el rostro de chica, que se quedó estupefacta, tocándose la mejilla magullada.

Su barbilla fue tomada con fuerza y el rostro deformado en ira de Verak enseguida estuvo pegado al suyo.

—Nunca más en tu maldit4 vida te atrevas a hacer algo como esto —le dijo entre dientes, sabiendo muy bien las intenciones de esta hembra.

—¡¿Comprendes en el peligro que te has puesto y a nosotros?! ¡Si algo te llegara a suceder, tu madre me culparía!

—¡Yo solo deseaba estar a tu lado, esta noche cumplo la mayoría de edad y quería compartirlo contigo!

Las lágrimas de Nana rodaban sin cesar, peor que cuando iba a ser comida de bestias salvajes.

Verak miró a sus ojos claros, lleno de cansancio.

Nana era una mujer hermosa y joven, codiciada por muchos machos, sin embargo, él siempre la había visto como una niñita mimada.

—No te regreso porque ya estamos muy lejos —la soltó con hastío— volvamos con el resto.

—¡Verak, yo puedo enseñarles muchos trucos que sé de mi madre! ¡No soy menos que Lyra! —le gritó, persiguiéndolo como una colita sumisa, olvidándose del dolor en la mejilla.

Eso era lo que más aburría al guerrero.

A él le encantaban las hembras rudas… a Verak le había atraído Lyra desde que la vio la primera vez.

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