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El Rey Lycan y su Oscura Tentación romance Capítulo 510

NARRADORA

—¡Wao, qué hermoso! —la vista del lago era espectacular, rodeado de montañas y un bosque espeso.

Era un sitio bastante agradable y tranquilo.

Algunos se arrojaron sobre la hierba, cansados de desandar el día entero, y otros fueron a buscar agua fresca para sus gargantas.

Drakkar bajó su preciada carga de la espalda, sentándola sobre una piedra.

—Lyra, ¿te duelen las piernas? —le preguntó, mirando angustiado a algunas partes donde su piel se había enrojecido por el sol.

Lyra estaba más dulce que la miel, si ella solo se había tirado como una perezosa sobre los músculos de su mate.

—No, estoy bien. ¿Y tú? ¿Peso mucho? —extendió su mano para acariciarle la barba y Drakkar negó cerrando los ojos y disfrutando del roce de sus dedos.

Desde lejos parecían justo lo que eran, dos personas con sentimientos muy profundos entre ellos.

—¡Drakkar, vamos a cazar, vimos cerca unos Stalodontes! —los guerreros estaban bien entusiasmados y las mujeres ya abrían las fogatas para hacer los asados.

—No, a Lyra no le gusta la carne de Stalodonte, es muy dura —Drakkar les respondió sin dudarlo.

Se había comido casi toda la carne de Dracotélion y Brontocérax, a Lyra no le había gustado mucho.

—Lorenzo, ¿viste? Yo también tengo la dentadura delicada, no cases a ese bicho tan duro y busca otra cosa —la misma mujer de los callos en los pies siguió pinchando a su macho.

—¿Estás bromeando, verdad? ¡Mira la mordida que me diste anoche! —le mostró el brazo donde aún perduraban las feroces marcas.

—¡Muerdes más duro que una Dracotélion!

—¡Eres un grosero! ¡Aprende de Drakkar, voy a dejarte por bruto!

Las risas siguieron a la pareja que corría por la orilla del río peleando, la verdad es que no se veían muy preocupados por el asunto de la mujer en peligro.

—Vamos a buscar algo delicioso para comer —Lyra tomó la mano de su hombre, separándose del resto.

Al fin y al cabo, ellos también llevaban secretos encima.

Exploraron en las cercanías; Drakkar buscando peligro y Lyra reconociendo plantas comestibles y medicinales.

—¡Es un limonero! ¡Esto viene de maravilla con un pollo asado! Mmm, qué rico el pollo asado que prepara mi abuela —chasqueó los labios, salivando al recordar.

Luego se dio cuenta de que inconscientemente había hablado de su familia y aún no estaba segura de revelarle la verdad a Drakkar.

Lo miró de soslayo, los ojos negros como siempre pendientes a cada una de sus reacciones, pero el guerrero se había quedado detenido en un detalle.

—¿Qué es pollo? Y además, esa fruta es muy ácida, no es comestible —miró los limones tiernos y amarillos que la hembra recogía toda entusiasmada.

Lyra pensó en que quizás ni el pollo existiera en este mundo.

Entonces lo describió por encima, solo dando los detalles importantes.

—¿Tienen plumaje y vuelan? —Lyra asintió un poco dudosa.

—Debe ser un Ungarnix.

Sin embargo, la sangre tiñó alrededor de dos gordos Ungarnix apuñalados desde abajo por el cuchillo afilado de Drakkar.

La cabellera negra salió a la superficie, agarrando rápido su presa y de paso llevándose algunos huevos del nido cercano.

Había otros depredadores en el lago, como los peces devoradores de carne, y serían atraídos por la sangre.

Lyra aplaudía, viéndolo acercarse con las dos presas de varios kilos en la mano.

—¡Lyra, esa arma es muy afilada, solo necesité clavarla una vez! —Drakkar estaba emocionado por todo como un cachorro, cada cosa con esta hembra era nueva e increíble.

—¡Vamos a comer Urganix al mendigo! —la Alfa le saltó encima besándole la barbilla, mojándose con el agua fresca del río.

Loca por arrancarle el taparrabo con la excusa de secarlo al sol.

Los ojos de Drakkar brillaban al verla tan feliz, por esa sonrisa era capaz de desafiar al mundo entero.

Abrió la presa ahí mismo para limpiar las vísceras y le quitó el plumaje.

La daga de Gaia cortaba la carne como mantequilla.

Lyra aprovechó para rellenar el interior de plantas aromáticas y algunos frutos dulces que le darían más sabor al plato, además de untarle de la poca sal que les quedaba.

Envolviendo todo en hojas grandes y atando los dos Urganix con bejucos, volvieron al campamento para no estar solos en un sitio tan aislado.

Verak y Nana, estaban también de regreso.

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