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El Rey Lycan y su Oscura Tentación romance Capítulo 512

LYRA

Aparecieron repentinamente un grupo de guerreros.

Aztoria y yo, listas para dar pelea si era necesario.

Caminaron hasta que las llamas alumbraron sus rostros y nos dimos cuenta de que también había algunas mujeres.

—¿Alfa Yeron? — el macho experimentado que señalaba el camino dio un paso al frente, examinando a los recién llegados.

—¿Vieron? ¡Les dije que era el viejo Omar!

En un segundo, la atmósfera tensa cambió.

Resultó ser otro grupo que iba también a comerciar y conocían de viajes pasados a nuestro guía.

El Alfa era su amigo, así que decidieron unirse a nuestra gente, al fin y al cabo, más personas era mejor.

En unos minutos la orilla del lago se volvió animada y más fogatas se encendieron.

Noté que eran más desarrollados que la tribu de Drakkar, sus ropas mejor elaboradas e incluso llevaban artículos de cerámica.

Me quedé mirando las piezas que comenzaron a mostrarle a las otras mujeres de nuestra manada.

No las culpo por estar asombradas, hasta yo codicié un poco esas pieles suaves y bien tratadas, peluditas y de colores muy vivos.

No había visto a un animal con ese pelaje, solo a esos feos escamosos y duros.

—¿Te gusta la piel de Fyra? —la voz ronca de Drakkar habló en mi oído.

Ambos estábamos sentados un poco alejados del grupo principal.

—Bueno, son lindas, pero no importa, ya podremos cazar para cambiar en el festival —le di una sonrisa.

La verdad es que mi ropa estaba a punto de caerse en pedazos, pero ni modo, la piel que había en la manada era muy dura e incómoda.

Pronto estuvieron de regreso los hombres de nuestro campamento, llenos de esos pollos raros, y siguieron los pasos que les di para cocinarlos.

Los nuevos se unieron con curiosidad.

Veía que nos daban miradas disimuladas a Drakkar y a mí, supongo que por los halagos hasta los cielos salidos de nuestra tribu.

Yo intentaba en todo momento ignorar a Verak, que desde la oscuridad no perdía tiempo para acosarme con la vista.

“Diosa, qué fastidioso, ni porque su hembra está prendida a él como mosca a la mierd4.” Aztoria bloqueaba a cada rato los intentos estúpidos de su lobo por acercarse.

—Vengo ahora. No te preocupes Lyra —repentinamente Drakkar se puso de pie y sin darme tiempo a nada, lo vi caminando hacia el grupo de forasteros.

Hablaron algo, pero entre la algarabía y los rugidos emocionados excavando lodo y abriendo huecos, ni siquiera supe de qué se trataba tanto secretismo.

“Lyra, ¿lo seguimos?” Aztoria me preguntó cuando lo vi alejarse hacia el bosque.

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