LYRA
Los cuatro hombres habían traído las piezas de uno de esos bichos depredadores.
Las patas se veían robustas, la cabeza enorme con una alta cresta y llena de dientes peligrosos.
—¿Cómo lo hiciste? —el Alfa de la otra manada mandó a buscar el resto de la carne y le preguntó a Drakkar con mucho más respeto que antes.
—Solo tuve suerte —fue la respuesta tibia de mi hombre, que volvió a fijar su atención en la mujer estupefacta sentada frente a la fogata.
—¿Me das la ropa para mi hembra o no?
—¿Qué?… Ah, sí, sí, por supuesto, puedes escoger dos conjuntos, ¡es mucha carne!
Le respondió aún con los ojos abiertos como platos, se veía una mujer honesta.
—Lyra, escoge las que te gusten —me sentía en las nubes agachándome entre las suaves pieles para seleccionar mi outfit primitivo.
Sentía las miradas de envidia, de celos y por supuesto, las de odio.
—Eres tan afortunada… Se nota que tu macho te adora…
—¡Es que es muy linda! ¡Su ropa también es rara y buena!
Las mujeres forasteras comenzaron a elogiarme y solo sonreí con suavidad.
—¡Lorenzo, ve a cazar ahora mismo, quiero una de esas pieles suaves, esta es muy dura y me hace daño en el cuerpo! —un reclamo se escuchó de repente dentro de una de las tiendas.
—¿Estás loca, mujer? No puedo salir solo a estas horas. Aguanta, que tu pellejo es más duro que el de ese Stalodonte macho.
Las risotadas de nuevo inundaron el lugar y creo que Lorenzo hoy dormiría en el lago.
Levantándome con mis prendas en la mano, caminé hacia mi hombre con ganas de comérmelo entero y no dejar ni un huesito.
—Gracias, no tenías que hacerlo.
—A ti te gustaban —fue su respuesta en voz baja, con ese tono sexi que me enloquecía.
—Vamos a lavarnos… yo, me siento algo débil —le propuse en voz baja, mirando a sus ojos y esperando que no me rechazara de nuevo.
El brillo en sus profundidades me dijo que esta vez había ganado la tentación y tomó mi mano para alejarnos.
—¡Drakkar! —puse los ojos en blanco cuando escuché a nuestra espalda el rugido de Verak. Se había tardado mucho.
—¿Qué sucede?
—No te puedes marchar, te toca la primera ronda de guardia… —estaba que echaba chispas de la ira.
“¡Ah no, este idiota no me va a fastidiar mi noche romántica!” Aztoria sacaba los colmillos amenazantes.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Rey Lycan y su Oscura Tentación
Alguien puede ayudar con este problema de no poder desbloquear los capítulos!...
No puedo desbloquear Moras capitulea y tanto monedas!...