LYRA
La até sobre mis senos, dejando una porción descarada de escote y el borde inferior caía apenas cubriendo mi intimidad y mis nalgas.
—¿Así está mejor? —le pregunté internándome en las aguas, viendo cómo esa polla monstruosa se alzaba orgullosa, evidenciando los deseos profundos de mi macho.
—Sí… sí, mejor —me dijo, comenzando a limpiarse el cuerpo, sumergiéndose en la parte más profunda y perdiéndose en las oscuras corrientes.
“Parece que alguien se quiere bajar la calentura.” Aztoria y yo nos reíamos en el interior de los apuros de mi hombre, pero hoy no le tendríamos misericordia.
Me sumergí también, gimiendo por el frescor del río, soltando mi aura de depredadora Alfa para espantar cualquier pececito agresivo.
Encontré una piedra lisa y bastante cómoda donde me recosté, con los muslos semiabiertos, observando el cielo y esperando lo que pronto llegó.
La sombra poderosa se cernió sobre mi cuerpo, metiéndose entre mis piernas.
—Lyra…
Me incorporé, sentada, para ver a su hermoso rostro contraído en lujuria.
Su pene me tocaba el muslo, tan caliente que casi podía sentir las venas palpitando sobre mi piel.
—¿Puedo darte ya mi semen?, si me toco solo un poco…
—No —interrumpí sus palabras bajas y sensuales tentaciones— esta vez tendrás que tocarme tú a mí. ¿No me dijiste que te enseñara?
Tragó, bajando la cabeza hacia mi vulva, apenas tapada por un pedacito de cuero.
—Sí… sí, deseo mucho complacerte.
—Dame tu mano —confundido, subió su mano tosca y grande.
Me incliné hacia adelante y abrí los labios para lamer dos de sus dedos, saboreando las gotas frescas y el sabor de sus feromonas que me enloquecían.
Los metí en mi boca y comencé a chuparlos como moría por hacerle a su duro falo.
Mi coño mojándose, picando, deseoso de ser acariciado por Drakkar.
—Mételos aquí —los llevé a mi intimidad, recostándome un poco hacia atrás y abriendo más las piernas sobre la roca para darle acceso.
Aztoria rugía de excitación en mi mente.
—Mmm —gemí mordiéndome el labio cuando esa mano callosa comenzó a tocarme el clítoris, encendiéndome en llamas.
Drakkar era un excelente alumno y pronto descubrió que las yemas ásperas de sus dedos me estimulaban el coño, me hacían retorcerme de placer, pidiéndole que me manoseara más rudo.
Sondeó entre mis pétalos, jugando con mi botón del placer y a punto de perforar la resbalosa entrada.
—Penétrame ya, Drakkar, con los ded… ahhh sííí, mi macho… sshhh… oh Diosa que rico… —mi pelvis se alzó cuando mi vagina fue empalada por dos gruesos dedos.
Mis manos apoyadas sobre la roca, mi cuerpo húmedo comenzó a moverse al compás de las profundas penetraciones.
Mis nalgas contraídas, mis caderas ondeando, mis pliegues vibrando.
Mirando a sus ojos lascivos a través de las rendijas de mis pestañas temblorosas.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Rey Lycan y su Oscura Tentación
Alguien puede ayudar con este problema de no poder desbloquear los capítulos!...
No puedo desbloquear Moras capitulea y tanto monedas!...