LYRA
Un rugido bestial se escuchó sobre mi cabeza y chorros calientes eyacularon en la caliente cavidad.
Tragué y tragué, Drakkar no se contenía para nada en darme su esencia.
Mi lengua relamía hasta la última gota, con los ojos cerrados y el placer por las nubes.
Repentinamente, mi cabello fue agarrado, obligándome a levantarme.
El miembro salió con un pop cachondo de entre mis labios y fui empujada contra la roca,
encontrándome con esas pupilas lobunas y salvajes.
Sin resistirme lo dejé gruñir como un animal indomable contra mi cuello, sintiendo sus colmillos creciendo, sus lamidas ansiosas.
—¡Aahhh! —gemí en su cabello azabache, abrazándolo contra mí, mientras lo alimentaba con mi sangre poderosa.
Controlando el dolor del veneno que ya casi limpiaba de su sistema y manteniendo a raya esa magia oscura que lo ahogaba.
Inclinado sobre mi cuerpo, lo dejé beber hasta saciarse.
Nuestros cuerpos y almas cada vez más entrelazados.
Cerré los ojos con pereza, disfrutando de la liberación por un orgasmo placentero, pero Aztoria habló en mi mente.
“Lyra, esa mujer lleva un tiempo mirándolos. Usa esas hierbas apestosas que se confunden con el ambiente.”
“Lo sé. Parece que quiere aprender cómo seguirse humillando frente a un hombre que no la ama. Déjala.”
“¡Pero le mira las nalguitas a mi macho…!” Aztoria resopló, enojándose.
“No pierdas tiempo en Nana, ella solo tiene ojos para el imbécil de Verak.”
No gastaría un segundo más de mis pensamientos en esa chica tonta.
Para cuando Drakkar terminó de alimentarse, Nana se había marchado.
—Lyra, ¿te lastimé? —escuché la pregunta insegura mientras era lamida y abrazada con ternura.
La violencia de Drakkar, domada bajo control.
—No, estoy bien —le respondí, apoyando las manos en su pecho, su boca sexi a centímetros de la mía.
El sabor intenso y masculino aun vibrando en mis papilas.
—¿Lo hice bien con la mano?
—¿Tú qué crees? —enredé mis brazos detrás de su cuello, sonriendo con coquetería.
—Parecía que te gustaba, salpicaste muchos jugos y hacías esos sonidos con tu boca…
—¿Te gustan los sonidos que hago cuando me tocas?
—Lyra… —gruñó bajo, nuestras frentes pegadas, su dureza de nuevo pinchando mi vientre.
—Respóndeme, Drakkar.
—No solo me gustan… me enloquecen… me encantan… yo… muero por escucharte siempre, por complacerte… solo yo, Lyra… —sus ojos complicados me miraron llenos de tormentas,

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Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Rey Lycan y su Oscura Tentación
Alguien puede ayudar con este problema de no poder desbloquear los capítulos!...
No puedo desbloquear Moras capitulea y tanto monedas!...