NARRADORA
Mientras tanto, en la zona céntrica de la manada…
Los miembros de Valle Fértil iban a terminar con problemas en el cuello de mirar a todos lados.
Los ojos y la boca le dolían a la hembra de Lorenzo de tenerlos tan abiertos.
Aquí los puestos eran unas casitas de madera, nada de estar los productos desperdigados por el suelo.
Lyra observaba las mercancías y se dio cuenta de que la manada donde había caído era de las más primitivas.
Sin embargo, ahí encontró lo mejor, a su mate sexi y sabrosón.
Los dejaron quedarse en una carpa colectiva detrás del puestecito que les asignaron.
—Me pueden buscar luego para llevarlos a su choza privada —el organizador, un Omega, le dijo a Lyra y Drakkar, que asintieron.
Lyra se giró, enfrentando a la gente, creyendo que estarían súper felices.
Sin embargo, más bien tenían cara de circunstancias.
—¿Qué sucede?
—Es que…
—Lyra, no pienses que no les agradecemos, ¡esto es increíble! —una de las hembras más responsables le dijo—, pero… la verdad, no tenemos nada que vender aquí.
¿Quién quería sus pieles mal curadas y su carne que estaba oliendo medio raro?
Aquí había bichos muertos que ni se atrevían a cazar en su manada.
Todos se miraron asintiendo; justamente se sentían avergonzados y no solo por sus fachas entre tanto desarrollo.
Le daban miradas de soslayo a Drakkar.
Lo habían menospreciado demasiado en el pasado, y Drakkar compartía sus recompensas también sin ser mezquino.
—No se preocupen, hoy ayúdenme a vender esta tinaja de bebida y mañana las llevaré a hacer más, ¡yo les enseño!
—¿En serio, Lyra?
—¡Eres la mejor! ¡Deberías ser la próxima curandera, sabes más que ella!
Una de las chicas entusiastas lo dijo en voz alta y luego se cayó de golpe, tapándose la boca con ojos asustados.
La verdad es que todos pensaban igual, pero nadie se había atrevido a expresarlo.
Lyra les había demostrado que podía llevar a la manada un paso adelante; la vieja curandera no sabía ni la mitad de cosas que ella.
—¡Vamos a vender la bebida! —la mujer de Lorenzo salvó el momento incómodo.
Como siempre, era muy proactiva. Enseguida pusieron la tinaja cerca del puesto.
Lyra les pidió sacar todos sus cuencos y limpiarlos bien.
Lyra tomó a su macho y un pequeño recipiente de bebida que había preparado solo para ellos.
O más bien, solo para Drakkar. La fruta más embriagante en altas concentraciones.
Hoy quería tentar a su hombre, amarrarlo y violárselo. Esta vez no admitiría un no como respuesta.
Buscando al Omega entre la gente, al fin dieron con él, y los llevó a una zona discreta, donde se veían las bonitas carpas.
—Esta es la suya, pueden estar tranquilos. Este lugar está vigilado por los guardias, no hay ningún peligro —el hombre les dio rápidas instrucciones para marcharse a hacer sus cosas.
Lyra miró la especie de bungaló redondo, hecho con pieles resistentes y huesos grandes de animales.
Abrieron la cortina de cuero y dentro se veía muy espacioso y acogedor, incluso con un pozo de fuego.
Lo mejor de todo era que había una mesita baja con unos tocones de sillas y ¡una cama rústica!
—Bebamos por el éxito de nuestro viaje —Lyra se sentó y su macho la imitó.
No importaban las cosas nuevas a su alrededor, para Drakkar lo más fascinante siempre era esa hermosa mujer.
—Toma, bebe, te va a gustar —le pasó el frasco de cerámica, viendo sus finos y masculinos labios beber pegados a la estrecha boca.
"Mmm, qué ganas de lamerlo" Aztoria gimió, siguiendo con sus ojos lobunos las gotas oscuras que se escapaban y goteaban a su fuerte pecho tatuado.
—Más… bebe más —Lyra le empujó el fondo, incitándolo a emborracharse.
Sin su lobo presente, quizás era posible lograrlo… y más que Drakkar nunca había tomado nada que nublara su cordura y lo pusiera en manos de una Alfa cachonda.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Rey Lycan y su Oscura Tentación
Alguien puede ayudar con este problema de no poder desbloquear los capítulos!...
No puedo desbloquear Moras capitulea y tanto monedas!...