NARRADORA
Su boca hambrienta no resistió más y fue a comerse la de su hembra.
Movió los labios sobre los suaves de Lyra, los chupó entre sus dientes y metió la lengua para probarla.
Lyra lo empujaba del pecho y Drakkar daba pasos atrás, sin perder la conexión, hasta que fue acorralado contra un árbol.
Bajó su mano grande y la metió bajo la falda de su mujer.
Respirando agitados, moviendo sus bocas y penetrando sus lenguas.
Los dedos callosos acariciaron a lo largo de la hendidura mojada, la braga empapada en deseos; se colaron por el borde, llegando a los pliegues resbalosos y el clítoris palpitante.
Lyra gimió en su boca al ser provocada y manoseada de manera tan erótica.
Drakkar movía su clítoris en círculos deliciosos que la hacían vibrar.
Acariciaba entre los pétalos vaginales y sumergía su dedo del medio, masturbándola y dilatándola.
Drakkar metió la cabeza en el hueco de su cuello, aspirando el dulce aroma, gruñendo bajo por los movimientos vigorosos de la mano de su mate.
El pequeño puño bajaba y subía por la enorme verga fuera del taparrabos.
El hilo viscoso se fundía entre los dedos de Lyra.
Ambos se tocaban, recargados contra el árbol, calentándose, explorándose, llevándose a los límites.
Drakkar no aguantaba más.
Giró a Lyra, pegándola al tronco liso.
Arrancó su top, bajando la cabeza para meter las deliciosas tetas en su boca, comiéndoselas con gula, chupando las aureolas, dándole excitantes lengüetazos a los pezones erectos.
Lyra gemía al cielo y apretaba su cabello oscuro, que cosquilleaba sobre la piel sonrojada.
El deseo prendía fuego en su cordura.
Drakkar se arrancó la falda de cuero y la colocó en la espalda de su mujer para protegerla de rozaduras.
Subió una pierna de Lyra sobre su cadera y apuntó la fiera punta enrojecida entre los labios vaginales abiertos.
—Amor, penétrame, Drakkar, te deseo…
—Lyra, mi Lyra… Ssshhh… mmmnnn…
El gemido de ambos se fundió con la noche cuando la gruesa polla empujó dentro del coño cachondo de la Alfa.
Se abrió y acomodó esa lanza caliente y dura.
Lyra se aferró a la espalda musculosa de su hombre, sintiendo el palpitar de ese eje dentro de su funda.
—¡Aahhh… qué delicia!
Gimió abrazando a Drakkar mientras era empalada desde abajo, jadeando, excitada con los gruñidos roncos de su macho, mientras se la metía hasta la empuñadura.
Ambos gozaban de sus cuerpos.
Drakkar embestía embravecido, alternaba entre estocadas rápidas y enloquecedoras, hasta meneos cortos y deliciosos que tenían a la Alfa pidiendo por más.
Bajo la luna y el sonido de las olas, se amaron en la naturaleza.
—Ah, ah, ah, mi macho… tan bueno… aahhhh ahí, justo ahí… qué rico… Drakkar… mmmnnn… ¡aahhh!
Lyra enloqueció de lujuria.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Rey Lycan y su Oscura Tentación
Alguien puede ayudar con este problema de no poder desbloquear los capítulos!...
No puedo desbloquear Moras capitulea y tanto monedas!...