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El Rey Lycan y su Oscura Tentación romance Capítulo 539

NARRADORA

En la mente de Lyra, el lobo que la salvó en la jungla, se coló a su mundo interior, rondando a Aztoria, que lo miraba fascinada.

Ella era una Alfa grande, pero su compañero le sacaba varias cabezas.

Se olfateaban y lamían, se reconocían como dos mitades de un todo.

“Soy tu mate, pequeña. Mi nombre es Khalum” le dijo, acariciando su morro.

Repentinamente, ese lycan salvaje cargó en sus brazos a Lyra, que se sintió tan pequeña contra la suavidad del amplio pecho.

“No llores, mi hermosa Lyra, te acompañaré a tu casa”, la voz de Drakkar se vertió en su corazón.

¿Por qué Drakkar se veía ahora como un lycan?

¿Ya estaba curado de su maldición al absorber esa rara magia?

Lyra no entendía qué tipo de combinación era esta, pero se acurrucó contra él, cerrando los ojos para tomar fuerzas.

Su aroma, su calor, su protección, todo la rodeaba y la hacía suspirar.

“¿Por qué te ves así?, como un lycan”, escuchó que Aztoria le preguntaba a Khalum.

“¿Un lycan?” giró la cabeza esponjosa a un lado como hacía Drakkar cuando no entendía algo.

“En lo que te transformaste y abrazas a Lyra.”

“Esta es mi forma de guerra, pero si no es necesario, me veo así.”

Trotó alrededor de Aztoria, que le daba un buen repaso visual.

Lyra al fin sonrió sutilmente al escuchar los pensamientos libidinosos de su loba descarriada.

Drakkar también se acostumbraba a la sensación de conectar con su otra mitad.

Pero resultó que las cosas no eran tan sencillas.

La forma de “guerra” era muy difícil de mantener, necesitaba más energía, como esa sellada dentro de las runas de hielo.

Fue como si alguien tomara el poder del lobo de Drakkar y lo separara en muchas partes.

¿Quién hizo eso y por qué?

Khalum no podía recordarlo, pero ahora sí era capaz de seguir el rastro y saber dónde estaba el próximo altar de hielo.

La maldición no se había levantado por completo.

Sin embargo, al menos Drakkar contaría más con su lobo despierto.

La forma guerrera de Khalum se frotó un poco contra Lyra antes de depositarla suavemente en el suelo.

Aunque reacio, cedió el control a su parte humana.

Drakkar se transformó de una manera grotesca y visceral. Jadeando, agitado en el suelo, desnudo y sudando a raudales.

Dolía demasiado ese cambio tan radical de tamaño.

Lyra lo abrazó y le pasó la falda.

En lo que Drakkar se recuperaba, miró más allá el cuerpo de ambas mujeres.

Corrió hacia Nana.

Estaba desmayada, pero se veía sonrosada, no tan pálida, su pulso estable; sin embargo, no era el caso de Gertrudis.

—Lyra… toma… —cuando la Alfa fue a socorrerla, se arrancó una tira de cuero del cuello que llevaba un colgante de piedra azul.

—¡Vamos! —comenzaron a correr montaña abajo.

*****

—¡Defiendan a las hembras!

Lorenzo rugió, abalanzándose sobre los lobos rabiosos que habían logrado sortear el foso y los arietes de troncos.

Eran mucho más que ellos, pero las nuevas armas les daban valentía.

Se pararon frente a la cueva grande, empuñando las lanzas y los cuchillos de Gaia.

Apuñalando a los enemigos que se desangraban por las profundas heridas.

El Alfa miraba sumido entre las sombras.

Asombrado por el poder de ese material negro.

La daga en su mano ahora no parecía tan buena. ¡Mira cuántas armas tenían ellos!

Sus lobos de guerra caían como moscas, replegándose, temerosos, ahora que sus caídos se acumulaban.

Lorenzo y los guerreros rugieron llenos de energía y el ego por las nubes; se sentían invencibles.

—¡No dejen ni uno vivo!

No permitirían que nadie se fuera; el secreto no se podía expandir.

El Alfa se ocultó más tras la maleza, con dos guerreros que lo acompañaban.

Retrocederían por ahora, pero volverían mejor preparados. ¡Conquistarían este tesoro!

Pero un rugido a su lado lo despertó de su sueño.

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