NARRADORA
Vio a su hombre de confianza, siendo arrastrado por una enorme loba blanca que lo sacudía como un muñeco, luchando encarnizadamente.
El otro guerrero también se abalanzó a ayudarlo y el Alfa pensaba acorralarla,
pero una sombra blanca y negra se precipitó a su lado derecho.
Dio un salto atrás, salvando el cuello por un centímetro.
Se transformó para enfrentar al gigantesco lobo indomable de Drakkar.
Aun sin su modo de “guerra”, era un espécimen a temer.
El lobo del Alfa se vio enredado en una lucha que duró demasiado poco.
Khalum llevaba esa energía oscura y violenta, necesitaba liberarse de esa rabia.
Destrozó entre sus dientes al Alfa, desgarró su garganta hasta verlo morir desangrado sobre la hierba.
Se abalanzó a ayudar a su hembra, que para el caso, ya estaba finiquitando al último guerrero.
En medio de cadáveres y el líquido carmesí goteando de sus caninos, Aztoria y Khalum se restregaron y rodearon.
Se acariciaron como una escena apasionante y sanguinaria.
Cuando los integrantes de la manada los vieron salir de la maleza, se asombraron.
“Soy yo, Drakkar. Este es mi lobo”, el jadeo fue general.
Jamás habían visto a un espécimen tan grande y poderoso, ¿sería superior a un Alfa?
Cada segundo se enorgullecían más de haber seguido a Lyra y Drakkar.
“No podemos quedarnos aquí, debemos marcharnos. Iremos a una Manada Alta"
Lyra había tomado la decisión; necesitaba seguir buscando el poder de su mate.
—Yo los puedo llevar. Mi madre me contó todos los detalles que le dijo su maestro —Nana bajó del árbol donde Drakkar la había mandado a treparse.
La tribu estaba asombrada de su recuperación, y también supieron de la muerte de Gertrudis.
De la vieja manada, solo quedaba el recuerdo.
*****
Dos días después, con carretas grandes hechas bajo las indicaciones de Lyra, muchas armas y provisiones, partieron siguiendo la estrella más brillante.
*****
Mientras Lyra proseguía su viaje por las tierras salvajes, en las tierras altas y más desarrolladas del continente, había caído Lavinia.
Su suerte, no mucho mejor que la de Lyra.
Su magia interior había sido agotada por el vórtice y, en este sitio primitivo, no había mucha energía poderosa para recuperarse.
Aun así, se acomodó con la cuidadora de la hija de un Alfa, justo en la manada grande del sur a donde Lyra quería llegar.
Pero Lavinia tenía otros planes en mente.
—¿Hiciste el torneo sin avisarle a su majestad? —uno de los sacerdotes le decía al otro mientras caminaban por el pasillo.
—El Rey me dijo que pidiera nuevas novias cada seis meses y ya pasaron los seis meses…
—¡Pero el Rey está muy cambiado últimamente! Deberías haberlo consultado al menos con el Sacerdote Mayor —las largas túnicas se movían con los pasos ágiles.
Los sacerdotes llevaban las cabezas rapadas y aires superiores, solo por servir en el castillo.
—El Sacerdote Mayor no sale hace años de su práctica. ¡Está estudiando para ser digno de su majestad! —le dijo el hombre con fanfarrias, pero el otro se quedó en silencio.
El Sacerdote Mayor, más bien, era un cómodo que les había dejado todos los quehaceres a ellos.
Llegaron frente a una enorme puerta de madera rojiza y tocaron hasta con miedo.
El Rey Lobo no era conocido por su benevolencia y ser agradable.
Últimamente, el mal humor había empeorado.
Profundamente, en las entrañas del castillo, en un sitio secreto incluso para los sacerdotes, un hombre se paraba examinando un gigantesco bloque de hielo.
Se sabía las runas; sin embargo, no podía activar el hechizo, algo le faltaba.
Necesitaba la energía arcana contenida en el interior del cristal helado para conectarse con su propio mundo oscuro.
Frunció el ceño cuando fue avisado de que esos idiotas tocaban la puerta de su habitación.
Se giró lentamente, y su ojo dorado brillaba con frialdad.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Rey Lycan y su Oscura Tentación
Alguien puede ayudar con este problema de no poder desbloquear los capítulos!...
No puedo desbloquear Moras capitulea y tanto monedas!...