LAVINIA
Todos los músculos estaban contraídos, mis manos sudaban y mi corazón latía errático en mi pecho.
Miraba al suelo, pero mis sentidos estaban pendientes al hombre inclinado detrás de mi cuerpo.
Sus manos frías rozaron las mías y sentí el vibrar de una corriente.
No sé, había algo que me resultaba conocido, pero ¿en qué sentido?
Intenté que mi poca magia circulara para explorar al Rey, pero un escudo de energía lo bloqueaba y ocultaba.
No podía pasar más allá.
—Mmnnn —me estremecí cuando su respiración sopló dentro de mi sexo.
Me estaba oliendo como un lobo y eso me hacía sentir avergonzada.
Deseaba imaginarme el rostro grotesco de un anciano libidinoso para que me diera más asco, pero mi mente no estaba funcionando como yo quería.
—Sshh —algo mojado y suave lamió desde mi clítoris hasta la entrada de mi estrecha vagina.
Lo hizo varias veces, siseando y salivando.
Mi trasero tenso, mis hombros temblaban, luchaba por levantarme, pero algo me presionaba.
Era como si una mano mágica apretara mi nuca y me sometiera en esta posición de sumisión.
Lo peor… estaba comenzando a humedecerme.
—Aah —cerré los labios con fuerza, no queriendo gemir.
Sus dedos separaron mis pétalos y su boca fue a chuparme y comerme el clítoris.
Debía luchar, no sabía qué me pasaba, pero… ssshhhhh… mi botón del placer fue lamido deliciosamente, dándole toquecitos, haciéndolo rodar sobre la yema de sus dedos cada vez más rápido.
—Aahh —en algún momento empiné mis nalgas hacia atrás, acostándome sobre el suelo, jadeando.
Mis sentidos nublados, algo oscuro penetraba mis poros y me sometía a su voluntad.
Gruñidos pesados se escuchaban entre mis piernas, el olor de un macho excitado.
Un dedo entró en mi vagina mojada, que se contrajo emocionada, expulsando más jugos.
Grité a pesar de la vergüenza, deseando me lo metiera más profundo, más rápido… más grueso y grande… sshhh que rico… un falo masculino demoledor… era obvio que estaba deseando otra cosa.
Mi clítoris vibraba bajo el azote de su lengua y su dedo vigoroso me follaba hasta los nudillos, creando sonidos eróticos que pronto llenaron la instancia.
—Aahhh… mmmm… —sí, sí, justo ahí… qué bueno… aahahhh
Saqué la lengua relamiendo mis labios, con los ojos cerrados bajo la máscara, impulsándome hacia atrás, con las manos aún abriéndome a él.
El placer se contraía en mi vientre.
Hace mucho que no tenía un orgasmo tan placentero como este que se avecinaba.
Mi propio coño se contraía deseoso de más, mi lujuria insatisfecha, mientras él seguía corriéndose con el grueso glande acariciando mi vulva temblorosa.
Debería estar resistiéndome, o no sé… ¿feliz de no ser utilizada hasta el final?
Pero así no era como me sentía.
Y cuando se levantó sin más, con una última caricia que bajó por mi columna vertebral, supe que este cabrón me iba a dejar cachonda y con un orgasmo a medio camino.
¿Quería que le suplicara? Pues se iba a fastidiar. Maldito calienta bragas.
Quise incorporarme para verlo, romper las reglas, pero cuando miré hacia atrás ya no había nadie en el salón.
Ni siquiera percibí su presencia detrás de la cortina.
Apreté mis labios, me sentía usada, frustrada, y ni siquiera obtuve nada a cambio.
Lo que sí saqué algo muy en claro:
El Rey Lobo era poderoso y peligroso.
Un hombre lobo capaz de hacer magia no era algo que había visto aquí. ¿Sería una especie rara como las Selenias?
Con mi magia agotada, me encontraba en desventaja con él en estos momentos.
Unos golpes en la puerta de entrada me hicieron salir de mis pensamientos y sobresaltarme.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Rey Lycan y su Oscura Tentación
Alguien puede ayudar con este problema de no poder desbloquear los capítulos!...
No puedo desbloquear Moras capitulea y tanto monedas!...