LAZIEL
Sostuve el suave cuerpo de Lavinia entre mis brazos, intentando controlar mi propia magia para no causarle dolor.
Me dije que iba a jugar lentamente, a seducirla y colarme bajo su piel; a mostrarle esa parte de mí que nadie conoce, pero no pude contenerme.
Escuchar sus gemidos excitados, aspirar el aroma dulce de su coño, su suavidad, la cremosidad entre mis dedos, el sudor bajo mi boca…
Lavinia de rodillas frente a mí, enloqueciéndome con su sumisión, con su deseo descarado y esa magia tímida que muero por devorar.
Huele a sol y a luz, mi propia energía oscura se precipitó, mezclada con lujuria… casi no puedo controlarme y eso es lo que más temo.
Mientras la sostenía contra mi pecho y abandonaba esta habitación que utilicé como cebo para atraerla, nos desaparecemos en medio de la bruma negra.
Aún no puedo ir a mi mundo espectral y la mayoría de mis espectros quedaron atrapados ahí.
Este sitio parece estéril de magia; sin embargo, no es tan así.
Energía arcana poderosa del elemento hielo creó una barrera de contención que no deja salir algo… ¿Qué es? No tengo ni idea, pero estoy descifrando el enigma.
Camino por la alfombra, materializándome con la hermosa hechicera entre mis brazos.
Coloco a Lavinia en la cama y comienzo a quitarle el vestido ceñido que envié para ella.
Los rayos de luna entran por el balcón, mostrándola a mis ojos hambrientos y acaricio su piel sonrojada a medida que la desnudo.
Sus pequeños pechos quedan al descubierto y me inclino para lamer con lentitud el pico erecto en sus pezones.
—Mmm… Laziel… mentiroso… pervertido…
Sonrío macabro al escucharla nombrarme, abro la boca y la chupo deliciosamente, profundo, envuelto en sus gemidos.
Siento mi polla endurecerse de nuevo, a pesar de haberme venido tanto en esa boca hecha para pecar.
Lavinia, Lavinia… no te imaginas lo que estás provocando, lo que ese monstruo oscuro que ruge dentro de mí desea hacerte.
Coloco besos suaves en su vientre y sus caderas mientras empujo las últimas capas de tela hacia abajo.
La piel se estremece bajo mi boca y, cuando llego a su monte de Venus, lamo hacia su clítoris resbaloso y escurriendo aún su orgasmo.
—Sshhh —se arquea y acaricia mi cabello.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Rey Lycan y su Oscura Tentación
Alguien puede ayudar con este problema de no poder desbloquear los capítulos!...
No puedo desbloquear Moras capitulea y tanto monedas!...