LAVINIA
Tomé los eslabones de hierro que colgaban de algún sitio, con los puños resbalosos del sudor, empinando el trasero y el coño palpitando emocionado.
Jadeé, al sentir la punta de su polla pasarse arriba y abajo, abrí más las piernas, Diosa, lo deseaba como nunca había deseado a nadie.
—¡Aaahhh qué grueso…! Sshhh… aahh… ¡qué rico bebé!
Mi gemido se perdió en la tormenta que azotaba a nuestro alrededor cuando esa verga enorme y caliente me penetró, abriéndome a un límite que me tenía sudando.
Mi vagina contrayéndose y mojándose, tragándolo golosa, pidiendo más abuso.
— Laziel…
—Lavinia… mi Lavinia…
Mi cabello fue agarrado en un puño, dominada por garras en mi cadera, sus gruñidos en mi cuello y su falo entrando ardiente hasta las profundidades, una y otra vez…
Gemía y suplicaba por más, mi cuerpo se movía vigoroso adelante y atrás, las cadenas se balanceaban sobre mi cabeza, mi coño gozando con la ardiente cogida.
Laziel me montó como un animal en celo… Diosa, veía las estrellas de colores cada vez que tocaba ese punto tan rico en mi interior.
Los sonidos lascivos inundaban este mundo de lujuria, mis gritos cachondos y sus gruñidos salvajes.
Los jugos espumosos bajaban entre mis muslos, el sudor brillaba en nuestras pieles.
—Córrete para mí, Lavi, eres mi mujer… MÍA… Llévame a las malditas alturas, nena…
Las embestidas rápidas de Laziel y sus palabras roncas me catapultaron por el abismo del placer.
Mis senos siendo manoseados, y mi clítoris vibrando bajo su dedo que cada vez lo meneaba más rápido y frenético.
Mis sentidos se nublaron y esa magia negra me envolvió como si me acariciara hasta el alma.
—¡Aaahhh! —con un grito que estremeció las nubes volví a venirme en un orgasmo demoledor.
Laziel me montó duro y cada vez más fuerte, pero a mí me encantó su posesividad, cómo me acorraló contra el colchón y me jodió hasta llegar a su liberación.
—¡Lavinia…! —su rugido resonó con los truenos, llenando mi interior con calientes y cremosos chorros de leche que me hicieron estremecer de pies a cabeza.
Sus pesados testículos palpitaban contra mis nalgas y esa verga deliciosa temblaba con espasmos en mi interior.
— Sshhhh qué caliente bebé… mmmm… dámelo todo nene… !aahh!
Mordió mi nuca como hacen los lobos, garras oscuras marcaban mi cuerpo y la oscuridad tapaba mis ojos.
Solo sentir, solo vivir y ya no tuve miedo.
Este hombre me hacía vibrar como nunca antes, su intensidad me encantaba, el peligro de ser consumida… y una vez que empecé, no pude parar, como si fuese la droga creada solo para mí…
*****
Con los ojos a ciegas, sentía manos frías tocándome por todos lados, susurros calientes en mis oídos, lenguas lamiendo mis pezones y clítoris; falos duros penetrando mi boca, mi culo, mi vagina, como si Laziel estuviese por todos lados.
Sus besos, sus labios, sus manos… cabalgando su polla entre mis piernas.
Apoyada sobre su pecho, sin ver nada, solo siendo devorada deliciosamente.
*****
Su risa resonaba mientras sus alas negras como un cuervo se abanicaban en la nada, con truenos y caos alrededor de nosotros.
Cargándome sobre él, desnudos; las piernas alrededor de su cintura y siendo llenada de nuevo por su deseo.
—¡Laziel! —me incliné hacia atrás, con el torso y las manos extendidas en el vacío, mi cabello flotando, siendo sostenida por las caderas, liberándome y sintiendo su orgasmo y magia llenándome.
Sus ojos dorados brillaban hermosos e intensos, indomables y fascinantes.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Rey Lycan y su Oscura Tentación
Alguien puede ayudar con este problema de no poder desbloquear los capítulos!...
No puedo desbloquear Moras capitulea y tanto monedas!...