NARRADORA
Sentada en medio de las runas lunares, Lyra miraba a Drakkar con los ojos llenos de sorpresas.
—Lyra, ¿qué sucedió? ¿Todo está bien? —le preguntó atravesando el hechizo e inclinándose para abrazarla.
No le gustaba lo desconocido, esas cosas raras que podían salir mal y llevarse a su mujer.
—Drakkar, encontré otro fragmento del poder del Khalum, pero las cosas son más complicadas de lo que creía —Lyra le transmitió en su mente todo lo que el espectro reveló para ella.
“El Corazón… mi Corazón…” Aztoria escuchó a Khalum murmurar pensativo, intentando recordar.
Los secretos de Khalum despertaban mucho su curiosidad.
Necesitaban obtener ese poder y hacerlo ya; el tiempo se acababa para el padre del Beta William.
Pero por muy poderosos que fueran e incluso con el espectro de Laziel, esta manada contaba con demasiados guerreros, bien entrenados y armados.
Era necesaria una ayuda desde adentro y esta vez, muy en serio, el Beta William tendría que escoger de bando.
*****
Mientras tanto, a mucha distancia de Lyra, bajando a las profundidades del palacio del Rey Lobo:
—No me hables, ¿crees que no sé que todo eso fue tu buena obra? —Lavinia resoplaba enojada, siguiendo el camino entre los pasillos, que le indicaba un espectro de su compañero.
Laziel observaba su espalda recta, las suaves ondas de su cabello castaño, el rebotar de sus nalgas y el contoneo de la estrecha cintura.
Su cuerpo ya lo había visto tantas veces, podría decir que lo conocía de memoria, pero aún no era suficiente.
—No —Lavinia se detuvo de golpe y se giró para señalarlo con el dedo—. Deja de excitarte y quita tu magia pervertida de encima de mí.
Los ojos dorados la miraron brillantes y ella se perdió en sus profundidades.
¡Maldit4 sea, cómo este seductor!
Era mejor antes, cuando ni lo miraba a la cara o había descubierto esa otra parte de Laziel.
—No soy culpable, Lavi, pero mi padre me dijo que la esposa siempre tiene la razón —el Nocturne dio un paso adelante inclinándose para estar a la altura de su hembra más pequeña.
—¿Qué debo hacer para obtener tu perdón?
Susurró con esa voz magnética que la hacía mojar las bragas.
«¡Vuelve a ser el mismo rarito de antes, el témpano de hielo indiferente, el niñato de los experimentos macabros!»
Lavinia gritó en su interior, pero al final pensó en muchas maneras de castigarlo y terminaba siempre con ganas de besar esa boca deliciosa.
—¡Maldit4 sea con tu genética! —bufó dando la vuelta y estampándole el cabello en la cara.
Laziel ladeó un poco la boca con la sombra de una sonrisa.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Rey Lycan y su Oscura Tentación
Alguien puede ayudar con este problema de no poder desbloquear los capítulos!...
No puedo desbloquear Moras capitulea y tanto monedas!...