NARRADORA
—¿Alguna de ellas habrá logrado llegar hasta este lugar usando la magia de portales? —Lavinia analizaba todas las posibilidades mientras examinaba el hechizo.
No era tan fácil como dejar caer unas gotas de sangre, y quien lo hizo lo selló de manera compleja.
Una vez más se asombró del poder de Laziel. Aunque le costaba su esfuerzo, igual podía burlar la barrera.
—O quizás fue una de las primeras De la Croix —la voz baja de Laziel se escuchó a su espalda
—. Mi madre dijo que eran muy poderosas, no creo que las descendientes encerradas en el reino de los elementales se hayan desarrollado hasta estos límites.
Y Lavinia estaba de acuerdo.
La magia fue prohibida entre los elementales; incluso la bruja que más habló de los portales en el diario y fue amante de aquel vampiro, no lo consiguió.
A lo largo de estos años, Lavinia había descubierto que para abrir un pasaje tan poderoso que conectara tierras paralelas, se necesitaban sacrificios, una gran cantidad de almas o energía mágica potente.
—Drusilla o Electra de la Croix. Una de ellas, o ambas, cruzaron a este continente salvaje usando un portal y ocultaron cosas detrás de esta barrera...¿por qué?
—Después de la caída del Feudo de la Croix, hecho trizas por la furia de mi padre, Drusilla y Electra vagaron juntas, humilladas y sin el poder que antes tenía su familia —, Laziel le contó lo que escuchó una vez del príncipe vampiro.
—El tío Zarek de joven incluso le robó un libro de hechizos a Drusilla, luego dice que no supo más de las hermanas De la Croix —le relató.
—Así debía estar Drusilla de rencorosa en contra de la familia real, y a saber cómo quedó Electra después de ser poseída por tu madre —Lavinia respondió sin dejar de analizar el problema frente a ella.
—Yo lo abro por ti, solo necesito una media hora…
—No, no, lo haré yo —detuvo a su macho cuando intentó ayudarla
—. Presiento que hay más secretos ocultos en este hechizo, pero solo un descendiente puede descubrirlos. Dame un tiempo, puedo descifrar el hechizo.
Acabadas de decir esas palabras, la cintura de Lavinia fue sostenida y se vio siendo sentada en el suelo sobre las piernas cruzadas de su compañero.
Su trasero encajado perfectamente en la entrepierna de su hombre.
La espalda contra el duro pecho y la suave respiración de Laziel abanicando en su sensible nuca.
—Me podía haber sentado por mi cuenta —Lavinia torció la boca, pero secretamente estaba disfrutando de las caricias en su cintura.
—Para que no estés incómoda contra el suelo duro —la voz ronca susurró en su oído.
—Claro, mejor estar sentada sobre tu polla dura, ¿no? Mucho más cómodo…
—Y si te sigues restregando así, créeme que se puede poner más dura todavía… —Lavinia se estremeció intentando no dejarse llevar por la tentación, ¡que estaba haciendo una investigación seria!
—Creo que he sido totalmente estafada, debí hablar más con tu madre sobre la personalidad secreta del Rey de los Espectros —chasqueó la lengua fingiendo que lo ignoraba.
Pero su corazón estaba secretamente feliz de ser la única que podía disfrutar de este Laziel sensual y seductor.
Él era solo de ella.
Recostó su cuerpo contra el de su compañero, mientras su magia se expandía e intentaba penetrar en el laberinto de runas y encantamientos.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Rey Lycan y su Oscura Tentación
Alguien puede ayudar con este problema de no poder desbloquear los capítulos!...
No puedo desbloquear Moras capitulea y tanto monedas!...