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El Rey Lycan y su Oscura Tentación romance Capítulo 568

NARRADORA

Aztoria miraba a su macho con estrellitas en los ojitos. Hasta el pedo de Khalum le parecía el más oloroso de la selva.

"Mmm tan masculino, creo que el próximo celo lo dejaré hacérmelo en modo «guerra», cosa que me afinque bien el martillote"

Lyra sentía vergüenza por los pensamientos libertinos de su propia loba.

"¿No deberías estar ayudándolo a rastrear el terreno?"

"¿Para qué? Si las cosas se ponen feas, mi macho se come a todos esos guerreritos de pacotilla"

El pecho de Khalum se hinchó más al escucharla.

Esa lobita estaba ganándose una buena revolcada cuando estuviesen a salvo.

Lyra no daba crédito al flirteo de sus partes animales, en medio de tanto peligro.

Y Drakkar asentía incluso de acuerdo con los deseos primitivos de Khalum… esto era de locos.

"Entremos por ahí. Lyra, sostente bien, voy a saltar"

"¡Khalum, no, no, mi amor, espera, ese es el foso de las bestias, pueden atacarte, no sabemos bien qué hay allí!"

Lyra y Aztoria se pusieron de repente algo nerviosas, estaba bien ser temerario, pero no tan loquito.

"Confía en Khalum, Lyra, él tiene un presentimiento"

Con esas palabras no hubo tiempo para más negociaciones.

"Espera nene... ¡Aaaaahhh!"

Lyra se agarró como una bebé al pechote de su bestia que se arrojó como el salvaje que era, desde las ramas gruesas de unos árboles.

A través de la luz de la luna se reflejó la poderosa criatura saltando por encima del barranco que delimitaba esa parte.

Cruzando las picas afiladas de la empalizada de varios metros de altura y cayendo al otro lado con estabilidad y absoluta seguridad.

El brazo rodeando a Lyra en todo momento y protegiéndola contra él.

La Alfa pensó que Khalum haría un estruendo al caer, pero las almohadillas de sus patas prácticamente ni sonaron sobre la tierra y el heno.

Lyra estaba asombrada y las sorpresas continuaban.

«¡Aztoria en guardia!» enseguida le rugió a su loba, sintiendo el peligro rodeándolos por todos lados.

Dentro del espacioso corral, criaturas depredadoras se movían, levantándose de su descanso, mostrando los afilados dientes y siseando la amenaza.

Los estaban rodeando y ojos rojos observaban con codicia desde la oscuridad.

Pero Khalum no tuvo ni una pizca de miedo, avanzó por el medio del corral, gruñendo bajo, apenas enseñando los dientes.

«El que se acerque muere» así decía su aura de ser superior, de depredador en la cima, y cuando Lyra ya veía a uno de esos carnívoros a pocos metros de ellos… comenzaron a retroceder.

Tensa, alerta, en los brazos de Khalum, los observó meterse de nuevo en la oscuridad, en sus madrigueras, bajando las cabezas mientras el lobo avanzaba entre ellos.

Khalum les daba una mirada mortal, fiera, dominante, como el Rey en la cima de este continente salvaje.

Al final salieron del corral sin un rasguño, rompiendo de un tirón las cerraduras y cadenas, cerrando incluso la puerta a su espalda.

Tranquilos y frescos como una lechuga.

"¿Qué diantres pasó allá adentro?", hasta Aztoria se quedó con la boca abierta.

"¿Viste qué genial es tu macho?" Khalum estaba de fanfarrón, sumergiéndose de nuevo entre las construcciones de madera.

Este lado, al ser apartado y supuestamente el más seguro, casi nunca tenía guardias rondando.

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