LAVINIA
«Se notaban los vestigios de la encarnizada pelea por todo el lugar.
Los truenos y centellas caían levantando chispas chamuscadas en la hierba.
Se estrellaban sobre el cuerpo de Eryon, pero era demasiado poderoso en su forma lycan.
Casi había absorbido todo el poder del Corazón de la Bestia.
Este continente había perdido el brillo y la magia que antes vibraba en el aire ya era escasa.
—No, no, ¡no te puedes morir! Toma de mi sangre… ¡No te resistas más a tu mate!
Se arrojó para sostener a la rubia jadeando contra un árbol, agarrándose el vientre de donde brotaba sangre sin cesar.
Las heridas de garras eran tan profundas que casi se veía el interior.
Me arrodillé a su lado, incluso extendí las manos.
Diosa bendita, estaba desesperada, angustiada por esta injusticia.
Pero ella solo miraba a Eryon llena de resentimientos y de cerca pude ver el destello vengativo en sus ojos… esperaba su momento.
Cuando el Rey Lobo se acercó para forzarla a beber, Isabella se quitó unos guantes que llevaba y lo agarró de las sienes, gritando como una guerrera.
El rugido del lycan estremeció los cielos, haciendo temblar mi alma.
Las manos de ella parecían absorber toda la oscuridad del Rey, todas sus maldades, pero también la magia que había consumido del corazón.
Ese parecía ser el poder de esa hechicera, sacar magia oscura del interior de los seres.
Él luchaba por zafarse, pero aun con su fuerza descomunal no podía.
Isabella lo estaba controlando, quitándole todo lo que robó de estas tierras, pero a un costo demasiado alto.
Sobre sus cabezas, flotando en el aire, una bruma oscura de poder elemental comenzó a flotar, como un manto de vida y muerte.
Isabella continuaba gritando maldiciones y sus ojos se volvieron negros por completo, sus manos llenas de venas como telas de arañas.
Era demasiada magia para manejar, incluso para una bruja poderosa.
—¡Suéltalo Isabella, déjalo ir ya…! ¡VAS A MORIR!
Rugí, pero ellos no me podían escuchar… me sentía tan impotente.
La sangre comenzó a rodar por las comisuras de la hembra y su cuerpo hacía espasmos con los órganos internos a punto de explotar.
Cuando todo se veía perdido, el mundo pareció congelarse en un copo de nieve.
—¡IGNACIO! —el príncipe de hielo rugió al final, con sus ojos azules aún brillando como vendavales helados.
Eryon tembló incontrolablemente al sentir la respiración furiosa detrás de su nuca.
Intentó obligar a la criatura a seguirle obedeciendo, pero ya había perdido el control del Drakmor…
—¡MEJOR MÁTAME DE UNA VEZ, HAZLO, ACABA CONMIGO! —ya le suplicaba por la muerte a Aidan, pero su castigo estaba muy lejos de finalizar.
—¡AAAAA! —gritó cuando el verdugo fue a por su cabeza.
Mientras ese pobre animal lo destrozaba parte por parte, Aidan corrió hacia su compañera.
Me di cuenta de que permanecí a su lado, sintiendo tanto miedo como si de verdad lo estuviese viviendo yo.
—¡Isabella! —exclamó desesperado cargándola en sus brazos.
— Bebe, toma de mi sangre… no, no hables amor, no te esfuerces… ¡solo aliméntate!
Se hizo una herida profunda en la muñeca y la ponía en su boca, una y otra vez intentó sanarla, le pedía que usara su propia magia, pero los ojos claros solo lo miraban obsesionados.
Como si quisieran imprimir en su memoria su rostro y llevárselo consigo.
Estaba muriendo, fue demasiada la maldad que absorbió del Rey Lobo»

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Rey Lycan y su Oscura Tentación
Alguien puede ayudar con este problema de no poder desbloquear los capítulos!...
No puedo desbloquear Moras capitulea y tanto monedas!...