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El Rey Lycan y su Oscura Tentación romance Capítulo 587

NYX

“Estás muy nerviosa, tranquila, que ese lobo no muerde”

“Ajá, dilo por ti que eres la esposa” le respondí a Isabella en un tono sarcástico.

Se estaba ajustando los últimos detalles del vestido frente al espejo. Sonrió de lado, con melancolía.

“Aidan no fue tan frío siempre” me explicó.

“Algunas cosas malas sucedieron y él… bueno, endureció más su corazón. Quisiera que volviera a sonreír como antes"

Agregó y no quise indagar más.

He ido atando cabos y, al parecer, ellos tuvieron un accidente atravesando portales.

Lo mismo que causó el estado actual de Bella.

“Bueno, creo que estoy lista”

“Estás hermosa" aseguré mirando el reflejo en el espejo.

Era una mujer hermosa, su piel muy blanca y el cabello rubio.

A pesar de que bajo la capa de maquillaje estaba algo demacrada, esos ojos amatistas seguían deslumbrando.

—Gracias.

Acababa de responderme cuando hubo un toque en la puerta y entró Aidan, impetuoso y vestido más formal.

La túnica azul oscuro resaltaba aún más sus ojos y facciones claras.

—Bella, estás preciosa —le dijo mirándola de arriba abajo, abriendo los brazos para que ella se colara en su pecho.

Me fui a retirar discretamente a mi rinconcito, pero en eso…

“No te vayas, Nyx, por favor… te necesito cerca, no me siento nada bien"

Me suplicó en un murmullo, a pesar de que con él intentaba sonar animada mientras hablaban.

“Pero… si descubre que no estoy encerrada en tu mundo interior…”

“No lo hará, no explorará si no le doy motivos, no le gusta violar mi intimidad, así como así”

Acepté no muy convencida. La verdad es que lo que menos deseaba estar espiando.

—Vayamos al comedor, han preparado todos tus platos favoritos —el príncipe la tomó de la cintura posesivamente.

Sus dedos aferrados al corsé, y así la guio por los pasillos de este castillo hacia el amplio comedor.

Siempre me asombraba no ver muchas personas alrededor, pocos sirvientes.

Si él era el príncipe, ¿dónde estaban los reyes de este continente?

La mesa parecía interminable para solo dos personas, pero se notaba el mimo con que habían servido las cosas.

Un enorme ramo de rosas resaltaba entre la cubertería de plata.

"Nyx, lo lamento… por favor dame un segundo… no puedo seguir sosteniendome… entretenlo unos minutos" me dijo repentinamente la voz cansada de Isabella.

"Espera, princesa, yo… maldición…"

Mascullé en su interior y me senté más rígidamente.

Isabella se había retirado a su mundo interior, como cuando encarcelaba a los dueños del cuerpo.

Ahora, yo llevaba el control absoluto.

Controlé un poco el temblor de mi mano comiéndome el mousse de chocolate.

"Vamos, Nyx, ¿qué te pasa? Incluso interpretaste a la dueña de un burdel, esto no es nada"

Por primera vez lo vi sonreír tenuemente, con un brillo en el fondo de sus ojos.

Como si fuese en cámara lenta, el apuesto rostro comenzó a acercarse y sus dedos tocaban los gruesos labios y me ordenaban en silencio que abriera la boca.

"¡Isabella, sal ahora mismo! ¡Ahora, mujer!" le rugí de todas las maneras, pero ella simplemente no me respondió.

Podía haberlo rechazado, pero por la Diosa, no supe qué hacer… yo, simplemente entrecerré los ojos y dejé que su lengua comenzara a lamer por dentro de la boca.

El sabor a sangre y a embriagante invierno se coló en las papilas.

Comenzó suave, lento, delicioso, y luego sus labios se estrellaron en un beso profundo, dominante.

La mano bajó por la nuca y acarició la marca de su lobo Alfa.

El cuerpo entero se estremeció al recordar el placer de estar con él.

Sentía crecer su excitación bajo las nalgas; su grueso miembro comenzaba a despertar, duro y listo para hacer el amor.

Suspiré, perdiendo el aliento, sintiendo la lengua enredada por la suya, sus caninos creciendo y atrapando el labio inferior en eróticos tironcitos.

Diosa bendita… estaba mojándome y olvidé incluso por un segundo que este ni siquiera era mi cuerpo.

Me restregué sobre su polla y enredé los brazos alrededor de su cuello, devolviendo el beso con la misma hambre.

Sintiendo sus sensuales manos subir el vestido por los muslos, y los gemidos contenidos se ahogaban entre la fricción de nuestros labios.

De repente abrí una rendija de los ojos, para ver su expresión de deseo ardiente, de lujuria contenida, y caí de golpe en el error tan horrible que estaba cometiendo.

Me separé agitada, cortando el beso y mirando hacia su pecho con las mejillas enrojecidas.

— Lo lamento, pero mi cuerpo...aun no me he recuperado - las palabras salieron estranguladas por los jadeos.

— No te disculpes nena, yo… maldición, me juré ir suave… pero Vlad te extraña demasiado…

Algunos besitos cayeron en la coronilla del cabello mientras me abrazaba.

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