NYX
Había aprendido que Vlad era su lobo Alfa interior y Theo, era el lobo de hielo, su mayor poder mágico.
Me alegré tanto de que no estuviese mirando a mi cara… yo no sabía qué responderle ahora mismo.
Fingir palabras íntimas en nombre de Isabella… no creo que pudiese hacerlo, y ya esto había llegado muy lejos.
—Estoy agotada, amor —dije esa frase tragando en seco.
Intenté sonar lo menos fría posible.
—Claro… no debes estar pensando en estas cosas. Lo siento, nena… soy un animal.
Subió la cabeza y besó la frente de su mujer.
Pero pude ver la desilusión en el fondo de sus pupilas, o quizá la tristeza, aún no podía descifrar a este hombre.
—¿Te parece si damos un paseo por el jardín para digerir la comida y luego te llevo a descansar?
Y para no parecer tan rara, tuve que aceptar ser llevada de la mano, a su lado, saliendo al espacio exterior.
Contemplé entonces el paisaje más allá del jardín construido frente a su palacio de hielo.
Porque sí, daba la ilusión de haber sido esculpido de ese material, en la misma ladera de las altas montañas nevadas.
La luna brillaba intensamente a lo lejos, sobre un lago que se perdía por un río en las cordilleras.
“Qué hermoso” pensé, descubriendo este mundo de una manera diferente.
Sentía que no era muy diferente a mi casa.
Isabella me había estado hablando algunas cosas de este continente, donde solo había hombres lobo, pero más allá existían otras tierras donde habitaban los hechiceros y hasta los hombres bestia.
No entendí qué era un “hombre bestia”.
Según ella, se transformaban en otras formas animales y no solo en lobos.
Me parecía demasiado fascinante, deseaba salir a explorar antes de marcharme.
Pero las manos que se cerraron en mi cintura y la respiración cálida en mi oreja me recordaron que había hecho un trato, y ahora estaba prisionera dentro de este palacio.
—Cuando te mejores, iremos al Continente de la Hechicería a ver a tus padres —él pensaba que hablaba con Isabella.
—Ahora que estás despierta, sigo buscando el método para fortalecer tu magia y no dependas de esa mujer…
Torcí la boca ante la mención de mi persona.
Él continuaba haciendo planes futuros, y no sé si fue la propia tristeza de ella o la mía, pero de repente comencé a sentirme muy mal.
Isabella nunca iba a curarse, estaba demasiado destrozada.
—Necesito descansar, Aidan…
Le repetí bajando la cabeza, y al segundo siguiente me cargó en los brazos y caminó con prisa hacia la habitación.
*****
—Descansa, mi amor, ya puedes liberar a esa hechicera - susurró.
Creo que Aidan pensaba que yo era más débil que Isabella. No sé qué lo llevaba a creer eso.
— Me quedaré hoy contigo para que Theo salga a correr — habló de nuevo de su lobo de invierno.
Acostado al lado de ella, volvió a besarla en los labios, pero todas esas dulces sensaciones las estaba sintiendo yo.
—Hasta mañana… mi príncipe… —susurré contra su barbilla.
“Esto solo lo hago por una mujer a punto de morir… solo por eso”.
Me repetía mientras invocaba mi espíritu y abandonaba al fin el cuerpo maltrecho de la princesa Isabella.
“Gracias, Nyx" su voz cansada se escuchó en un tenue susurro.
La culpa flotó en lo profundo de mi pecho. Esperaba que ella no hubiese descubierto mi pequeño desliz en la cena.
“De nada, princesa. Descansa"
Mi magia primordial se escabulló como niebla fina atravesando el cuarto, rumbo a mi cuerpo, que descansaba en la otra habitación.
—Si tienes cualquier solicitud importante, puedes hablarlo conmigo —la voz fría vibró a mi espalda.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Rey Lycan y su Oscura Tentación
Alguien puede ayudar con este problema de no poder desbloquear los capítulos!...
No puedo desbloquear Moras capitulea y tanto monedas!...