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El Rey Lycan y su Oscura Tentación romance Capítulo 590

NYX

Aidan enseguida dio un paso atrás, como horrorizado.

Sus pupilas se estrechaban y la respiración salía en ráfagas agitadas.

Su lobo Alfa, reflejado en la superficie, me miraba con una mezcla de rabia y otros sentimientos que no pude descifrar.

— No estás en tu territorio hechicerita, ¡este es mi mundo! - me rugió sacando los caninos, como si yo no pudiese también sacar los míos.

— ¡Si no te muestro el camino a tu casa, jamás podrás encontrarlo sin mi guía!

— ¡Te metes tu guía donde no le dé el sol! - gruñí como una loba y disfruté su expresión de asombro.

— ¿Cómo es que sacas atributos de lobos? ¿Acaso no eres una bruja?

— ¡¿Qué parte de “soy una Selenia” no entendiste?! - quería acercarme, tomar su rostro entre mis garras y… y… no sé… ¿quizás morderlo?

—Por favor, cálmense los dos… —la voz débil de Isabella rompió la atmósfera tensa.

La cara de Aidan volvió a cambiar y esa máscara de hielo, que no me dejaba ver su verdadero ser, cubrió nuevamente sus facciones.

—Bella, es mejor que vayas a descansar al cuarto, no te esfuerces…

Caminó rodeándome, bien lejos de mí, como si temiese infectarse.

Apreté los dientes, aun con la ira rugiendo en mis venas.

Nunca había sido tratada así por nadie, menos por un macho. Mucho mejor mantener las distancias.

—¡No me trates como si fuese una retrasada! —me giré al escuchar la exclamación de Isabella.

Pero solo pude ver la espalda ancha y encorvada de Aidan que la tapaba.

—Solo me preocupo por ti, no voy a dejarte sola para acompañar a una extraña…

—Nyx es mi amiga, sin ella no me pudieses ver de nuevo… jamás —escuché que le decía, y Aidan solo suspiró sin querer llevarle la contraria.

No deseaba estar presente en su disputa, me marchaba a mi habitación. Mañana partiría, quisiera él o no.

Por estar unos días lejos de Isabella no debería sucederle nada.

—Llamé a mi hermana, ella ya sabe que desperté…

—Bella, quedamos en esperar…

—Lisa no le dirá por ahora a nuestros padres. Necesitamos de su hechicería sanadora, quizás con ella aquí pueda mejorar…

Perdí el hilo de sus palabras cuando salí al pasillo.

Era una conversación privada de ellos… yo seguía siendo la intrusa en medio de una pareja.

Esperé en mi cuarto.

Al fin y al cabo, no tenía nada que hacer, solo contaba con algunos vestidos que Isabella me dio, ropas básicas.

Miraba por la ventana cuando tocaron la puerta y supe que era ella.

—Isabella, ¿necesitas que regrese a tu mundo interior? —le pregunté al ver la palidez en su rostro.

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