NYX
Los ojos rubíes tan rojos que parecían sangrar, su morro un poco contraído, se veía contrariado.
La cabeza esponjosa se movió en dirección al palacio y entendí que hasta aquí había llegado este raro juego.
La brisa de la mañana soplaba en las hebras blancas de su pelaje, un lobo indomable y además… emparejado.
Por un segundo, había olvidado lo más importante de todo… a Isabella.
“Bueno, creo que he ganado. Nos vemos en unos días” le dije por el vínculo universal de su raza.
Volví a capturar su atención, pero era yo la que no quería seguirlo mirando.
Porque cada vez que estaba cerca de Aidan, me sentía contrariada, culpable y… codiciosa.
Me giré para correr montaña abajo, las patas oscuras se movían sobre los arbustos, espantando a las ardillas y otros pequeños animales.
Vlad no me respondió, ni tampoco Aidan.
Era lo mejor para todos, pero dolía demasiado… ¿Por qué de repente sentía un agujero tan profundo en mi pecho?
Pensé dejarlo atrás, enfocar mi mente en buscar la manera de encontrar las pistas que necesitaba.
Sin embargo, cuando menos me lo imaginé, un sonido brusco me alertó.
Hice por girarme y saltar lejos del ataque, pero definitivamente, Vlad estaba jugando conmigo en la lucha anterior.
Mi cuerpo rodó por la hierba alta, haciendo volar algunos insectos, y sobre el morro de mi loba había un hocico blanco a solo un suspiro de distancia.
Ojos rubíes me devoraban.
“Ni siquiera te atrevas a pensar que me puedes ganar” la voz del Alfa resonó en mi mente y sus fauces bajaron llenas de amenazas.
Cerré los ojos pensando que me mordería, revolviéndome para escapar, pero me dominó acostado sobre mi pequeño cuerpo.
Esperé el dolor del castigo, que llegó en forma de algo húmedo, rozando en círculos la nariz de mi loba.
Abrí una rendija de las pupilas para descubrir el botón negro de su nariz pegado a la mía.
“Tan enojona y, además de hacer trampa, también eres una bruja cobarde.”
“¡Soy una Selenia!” le rugí, tapando mi nerviosismo con falsa ira.
Sentí mariposas en la panza al escuchar una risa ronca proviniendo de su interior, baja y demasiado corta… deseaba oírlo más.
El olor de su magia era delicioso y eso que Theo no lo acompañaba.
Una brisa congelada me rodeó, haciéndome estornudar, revolviendo mi cabello para luego colarse en mis oídos.
“Presumida.”
Me reí de lado ante su bufido y admito que en el fondo de mi alma deseaba impresionarlo.
Que viera mi poder, mis cualidades, que era digna… de… de…
La sonrisa en mi cara se borró por completo mientras avanzaba hacia el horizonte.
Solo soy digna de ser llamada una traidora. Interesada en el hombre de una mujer que está sufriendo y muriendo.
Jamás pensé sentirme como una escoria…
Debo regresar a mi casa.
Debo alejarme de él y quizás, después de mucho tiempo de soledad, de volverme loca anhelando lo que no pudo ser… me llegue otra oportunidad de amar.
“No vas a encontrar lo que buscas Nyx” fueron los últimos susurros del viento helado.
No me iba a desanimar. Si no me quería ayudar, forjaría mi propia salida de este continente.
Sin embargo, mis enredos con Aidan estaban muy lejos de terminar y esa noche, sucedió algo demasiado perturbador… y excitante.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Rey Lycan y su Oscura Tentación
Alguien puede ayudar con este problema de no poder desbloquear los capítulos!...
No puedo desbloquear Moras capitulea y tanto monedas!...