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El Rey Lycan y su Oscura Tentación romance Capítulo 602

NYX

Me sentía bien habiéndolas salvado, la cachorrita era una hembrita también.

Nacían con esas escamas ya puestas de armaduras e incluso con los ojos abiertos.

Ahora mismo se alimentaba golosa de la leche de su madre, que seguía recostada contra la pared.

—Lo hiciste bien —le dije, levantándome y viendo el desastre de sangre sobre mí.

Afuera ya los pájaros entonaban las notas del amanecer.

—Iré a cazarte algo, será mi última ayuda para ti —miré a sus ojos cansados y di media vuelta, pero algo rozó mi mano de repente.

Miré hacia atrás y era el morro frío de la bestia.

Su lengua oscura salió a lamerme, cuidando de no lastimarme con los enormes dientes.

Me asombré ante su cambio de actitud, pero entendí que era su muestra de agradecimiento.

—Está bien, mi madre también nos dio a luz en una cueva y fue muy difícil —le dije acariciando entre sus fosas nasales.

Salí de la caverna y respiré profundamente. El aire allá adentro era algo asfixiante.

Me interné en el bosque, buscando alguna presa grande para cazarle.

Esperaba no cruzarme con más especies raras, pero la verdad, este continente continuaba sorprendiéndome.

No solo me encontré con otra de esas criaturas gigantescas, sino con la impresionante escena de un lobo de fuego que luchaba contra ella.

Exótico y fiero, de llamas azules cargadas de peligro.

Escondida detrás de un árbol, pensé por un segundo que el bosque entero se incendiaría, pero el fuego voraz solo tocaba las escamas y consumía la carne.

Un rugido ensordecedor vibró en el claro cuando se abalanzó sobre él a morderlo; sin embargo, los ataques solo se hundían en la nada.

Las olas de temperatura altas me daban en el rostro, enrojeciéndome las mejillas y haciendo ondear mi cabello corto.

La estela de poder se elevaba al cielo, el fuego salvaje arremolinándose en la forma de un lobo de casi dos metros que ahora corría alrededor del animal y la carbonizaba dentro del círculo.

¡Era fascinante!

¡BAM!

El suelo tembló cuando cayó al suelo, agonizando y cociéndose en llamas que no se apagaban hasta consumirla.

Me quedé mirando fijamente a esa magia elemental.

Recordé las palabras de Isabella, sobre las dos razas jerárquicas de hombres lobo de este continente.

Este debía ser un fuego Centuria.

Me quedé un poco en modo tiesa… y además, ¿de dónde me conocía?

¿Serían las personas que me llevarían al tal pantano?

El hombre continuaba en su sitio, parado con seriedad, siempre mirando a la pelirroja.

—¡Soy familia de ese cono de hielo gruñón! —me dijo repentinamente, apartándose y tomándome por los hombros para zarandearme un poco.

—¡Aidan es mi hermano mayor! ¡Tenía muchas ganas de conocerte! ¡Eres tan linda!

¿Conocerme a mí? Y espera… ¡¿Es la princesa del continente?! ¡La hermana de Aidan!…

El signo de interrogación casi podía flotar sobre mi cabeza, pero antes de que abriera la boca para decir nada más, mi magia Selenia captó algo interesante en el vientre de esa poderosa loba.

El principito de la escarcha… pronto sería tío. Y bueno… Isabella… también.

Estaba muy cerca de descubrir a toda la familia real y ni siquiera me imaginaba que la criatura que había salvado en el parto, también se relacionaba con Aidan Walker.

Todo el destino parecía estarse confabulando para sumergirme en su mundo, en su familia, con sus seres queridos…

Pero cada vez que estaba con ellos y codiciaba la calidez que desprendían, solo me devoraban las culpas y los sentimientos de estar robando el cariño que le pertenecía a otra mujer.

Una mujer que también tenía una familia poderosa y sin saberlo, ya estaba en la mira del Rey Hechicero Edmund… su padre.

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