NARRADORA
El aura congelada se expandió de golpe, deteniendo hasta la mosca que iba bien feliz pasando sobre la olla del caldo.
Philip se quedó con los dedos a punto de tocar la mano de Nyx que también miró asombrada hacia el oscuro callejón donde aparecía su más grande tentación.
El corazón comenzó a bombearle con fuerza al cruzarse con los ojos helados.
¿Qué hacía Aidan aquí?
“Oh, oh, esto se va a poner interesante”
Amber se llevó un poco de carne picada a la boca con una sonrisa maquiavélica.
Quería ver hasta cuándo su hermanito mayor iba a aguantar que le estuviesen baboseando a su mate en su propia cara.
Vincent miró a su cuñado con lástima.
Pobre hombre, ni siquiera se imaginaba toda conspiración que había en su contra... o a más bien, a su favor.
*****
Todos empezaron a saludarlo con respeto, incluso los ancianos del Clan.
Ellos admiraban el poder y nadie dudaba de que Aidan estaba en la cima.
—Príncipe, ¿a qué debemos el honor de su visita? —Philip se giró, hablándole con cortesía, pero sin sumisión.
Siempre había odiado lo elevado que Aidan se mostraba, consideraba un desprecio que ni siquiera le importaran los problemas de los hombres de invierno.
—¿Por qué?, ¿no puedo venir a mi manada cuando me dé la gana? —Aidan lo estaba presionando sin piedad, aguantándose con todo para no ceder a esos instintos primitivos que le nublaban la cabeza.
—Por supuesto, esta siempre ha sido su cas…
—¿No me dijiste que regresarías rápido al palacio? —dejó al Alfa con la palabra en la boca para enfocarse en Nyx.
—¿Este era el asunto urgente que no podía esperar?
Sus ojos se clavaron en los centímetros que separaban la pequeña mano de la otra masculina.
Nyx no daba crédito a la grosería de ese macho y justo frente a todos.
¿Qué se creía? Solo la veía como una herramienta para mantener a su compañera consciente.
—¿Desde cuándo te tengo que dar explicaciones de lo que hago o dejo de hacer con mi vida? —destellos dorados se enfrentaban con azules.
Aidan fue a dar un paso adelante para tomarla del brazo y llevársela aparte, pero en eso:
—¡Aidan, qué alegría que ya llegaste!
La voz de Aron se escuchó cerca, acercándose con pasos apresurados.
Amber y Vincent también se habían puesto de pie para intervenir.
Amber estaba que quería despedazar al bruto de su hermano.
¿Cómo le hablaba así a Nyx?
Las cosas se relajaron un poco con la llegada de Aron, llevándose a Aidan y sumiéndolo en los preparativos de la ceremonia y las cosas de Druidas.
Pero la cabeza del príncipe y su atención, siempre se expandían hacia los eventos en la plaza, donde ella continuaba hablando con el Alfa, riendo y pasándola bien con otro hombre... que no era él.
Todos sus instintos le gritaban que fuera a reclamar lo que era suyo.
—¡Maldición! —le dio un golpe a la mesa llena de hierbas, que cayeron al suelo con un estruendo, bajo la madera quebrada.
Aron suspiró al ver lo fuera de sí que estaba Aidan.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Rey Lycan y su Oscura Tentación
Alguien puede ayudar con este problema de no poder desbloquear los capítulos!...
No puedo desbloquear Moras capitulea y tanto monedas!...