NYX
Convoqué con magia el arma que más me gustaba y cuando saltó hacia mí, en mis manos se materializó un hacha enorme y afilada.
Ondeé el filo hacia él, pasando a solo milímetros de su pelaje; se lo pensaría dos veces antes de atacarme de frente.
Pero era veloz y esquivo, muy astuto.
Rodé por el suelo cuando lo tuve abalanzándose desde un punto muerto a mi costado.
Caí de golpe sobre las losas frías y elevé mis manos con el mango aferrado fuertemente.
Sus fauces abiertas se cerraron en la madera, zarandeándome los brazos.
Iba a patearlo en la barriga, pero en eso, un evento insólito ocurrió: la magia del hacha estaba siendo absorbida por ese lobo.
Algo salió del interior de su pelaje, parecían raíces negras de alguna planta y se enredaron en el mango, desintegrándolo a una velocidad alarmante.
—¡¿Pero qué es esto?!
—¡NYX, NO TE DISTRAIGAS! —el rugido de Aidan me sacó del asombro.
El hacha desaparecía de mis manos y con ella mi defensa.
Cuando el lobo del Beta fue a vencerme, subí el codo para estrellarlo contra su morro, aturdiéndolo unos segundos.
Mi rodilla acertó en su estómago, obligándolo a retroceder un poco y dando chance para convertirme en niebla y escapar de su cerco.
—Así que es cierto... — dije jadeando, de pie, a unos metros del poderoso lobo—. Sí puedes consumir la magia. Entonces…
Hice una pausa con la excitación de la lucha en los ojos.
—Veamos cuánto puedes tragar...—sonreí, elevando las manos y desatando mi poder.
Los cielos comenzaron a oscurecerse, las sombras se alargaban en el suelo, la capa espesa de niebla oscura comenzó a rodear la arena y a Vincent.
Corrió hacia mí, dándose cuenta de que no podía seguir perdiendo tiempo… pero ya era muy tarde.
*****
VINCENT
“¡Artemis, concéntrate!” le grité a mi lobo, desorientado entre tanta bruma. “Usa tu nariz, búscala”.
“¡Es que huele a ella por todos lados!” me respondió frustrado, vigilante, sus ojos estrechándose en la oscuridad impenetrable.
“Entonces saca las Flores Devoradoras para desaparecer toda esta magia oscura”
Lo incité a usar ese poder macabro que casi me había costado la vida obtener.
Pero también era el que me permitía estar con mi hembra sin quemarme con sus llamas Centurias.
Artemis la dejó salir a jugar y las vides se extendieron desde sus patas, reptando por toda la arena, floreciendo en rosas negras que enseguida chuparon como locas, adictas al poder de Nyx.
Pero ella tenía razón, ni siquiera rodeado por un campo de flores, pude tragar toda esa pesada magia Selenia.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Rey Lycan y su Oscura Tentación
Alguien puede ayudar con este problema de no poder desbloquear los capítulos!...
No puedo desbloquear Moras capitulea y tanto monedas!...