NYX
Las peleas continuaron, animadas, y pude ver de cerca la fuerza de este continente.
El Alfa fue retado por una loba Centuria que me daba miradas hostiles.
“Bueno, todo tuyo, fueguitos” bufé en mi mente ante su escenita de celos.
Al final, terminó perdiendo frente el macho que seguía intentando llamar mi atención.
No quería darle más falsas esperanzas, así que lo evité el resto de la noche.
Bromeé con Amber y con Vincent, que se había cambiado en una cabaña.
Eran gente buena, de eso no me quedaron dudas.
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La noche avanzaba y llegó el momento de pasar a la parte mágica de la ceremonia.
El Druida se paró en el centro de unas runas circulares y comenzó a cantar hechizos, rodeado de esos machos con el cabello platinado.
El poder nevado se concentró en el aire.
Aidan estaba también en el centro, con los ojos cerrados y tejiendo encantamientos.
Su cabello plata se elevaba a medida que las runas se activaban con brillos vibrantes.
Remolinos de escarchas surgían desde el suelo, salpicado por una capa de hielo que se iba extendiendo.
La temperatura descendió y copos de nieve bajaron del cielo nocturno.
Subí la cabeza, con el vaho saliendo de mis labios, y estiré la mano, capturándolos entre mis dedos, sintiendo la melancolía en cada nota.
De repente, ventiscas azotaron el aire sobre la manada y una oleada de luces flotantes comenzó a ondular en lo alto, como un espectáculo mágico de colores.
Aullidos profundos de lobos brotaron desde sus gargantas.
Era exótico y hermoso, pero lo más increíble fue una estela brillante que bajó desde las nubes, igual que un lobo pisando blanco algodón.
Sentía su intensidad, su poder avasallador, mientras se acercaba vibrando y reflejándose en mis pupilas.
Me rodeó con fuerza, moviendo el vestido, colándose bajo mi cabello como caricias seductoras.
—Lobito… —murmuré al ver la magia en estado puro transformarse en una cabeza lobuna justo frente a mis ojos.
Parecía formada por miles de copos de nieve. Su nariz brillante se pegó a la mía, llamando a mi magia elemental.
Subí la mano como hipnotizada para tocarlo.
Mi propia energía destelló en dorado y negro alrededor de mi cuerpo, danzando y vibrando con él.
Volvió a rodearme con rapidez, como un torbellino que me absorbía, y luego se elevó de nuevo a los cielos, lanzando un aullido profundo que retumbó en la noche.
Me quedé de pie, estupefacta, con la mano aún en el aire, el corazón a punto de salirse de mi pecho y la respiración agitada.
¿Qué había sucedido exactamente?
Comencé a escuchar murmullos, diciendo que la magia del príncipe me había reclamado, que me había reconocido frente a todos…
Hablaban de que Aidan había encontrado un reemplazo para su mate muerta.
Entré en pánico, avergonzada de que esto se hubiese expuesto.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Rey Lycan y su Oscura Tentación
Alguien puede ayudar con este problema de no poder desbloquear los capítulos!...
No puedo desbloquear Moras capitulea y tanto monedas!...