NARRADORA
Sin pensar con coherencia, Aidan lanzó un látigo de hielo que se envolvió alrededor de la hechicera y la arrancó de los brazos de la Selenia.
El cuerpo de Isa se movió hacia él, cayendo de golpe contra su pecho mientras las botas masculinas tocaban al suelo.
Cuando Aidan bajó los ojos y vio la daga de Nyx clavada en el pecho de su compañera, aún no se lo podía creer.
Nyx no podía hacer esto… ¡Ella no era esa clase de persona…!
—¡Aidan, las cosas no son como crees! ¡Todo es una trampa!
—¡NO MIENTAS, MALDITA! —la voz de Edmund resonó en el aire mientras un círculo de runas se iluminaba bajo los pies de la pelinegra.
Al menos la inútil de su hija había logrado llevar a esta mujer hasta la trampa dibujada bajo tierra.
—¡Te vi! ¡Tú empujaste el puñal en el pecho de Isa! ¡Lo hiciste para quedarte con ese infiel! —señaló a Aidan con odio, que estaba de rodillas, sosteniendo a Isabella.
Los hechiceros más poderosos del continente de los brujos liberaron el hechizo que los mantenía ocultos.
Eran muchos, escondidos en la oscuridad de los arbustos y los elementos naturales.
Pero solo avanzaron los de élite en la corte del Rey y comenzaron enseguida a recitar las palabras de ataduras para contener a la Selenia, haciendo un círculo a su alrededor.
El propio Edmund se acercó al rostro fruncido de Nyx. Iba entendiendo que cayó directo en su trampa.
—Vas a pagar por todo lo que le hiciste a mi hija. Por codiciar su vida… ¡Pagarás con la tuya! —le dijo entre dientes, elevando las manos a los cielos y convocando su poder de relámpagos.
Impetuosos y mortales como la misma naturaleza.
Cayeron sobre la tierra, alrededor de Nyx, formando una jaula que la mantenía dentro.
Como no funcionó con el plan A más sencillo, entonces usaría el plan B y metería a la fuerza el poder de esa chiquilla dentro de Isa.
Aidan se encontró por primera vez frente a la decisión más difícil de toda su existencia, una que podía determinar la felicidad o tragedia de su futuro.
—¡Príncipe de Invierno, si de verdad son ciertas todas las promesas que le hiciste a Bella, este es tu momento de probarlo!
Los ecos del Rey Brujo intentaban engañar su mente usando sus sentimientos.
—¡Ayúdame a fusionar a esta mujer con Isabella! ¡Puedes tenerlas a las dos si ambas son tus mates! —Edmund tejía tentaciones.
El vendaval se movía sobre sus cabezas, los cánticos se elevaban más y más con el zumbido electrificante de los truenos que se cerraban como barrotes sobre Nyx.
La Selenia podía liberarse, claro que podía, aunque la presión de estos hechiceros no era broma, y Edmund era poderoso.
Aun así, Nyx no podría vencerlos a todos, pero sí escapar.
Sin embargo, se quedó ahí, esperando… sus ojos azules solo miraban hacia Aidan.
¿Qué decisión iba a tomar el príncipe lobo?

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Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Rey Lycan y su Oscura Tentación
Alguien puede ayudar con este problema de no poder desbloquear los capítulos!...
No puedo desbloquear Moras capitulea y tanto monedas!...