ROUSSE
Siento que toda la injusticia de mi vida se ha borrado con el regalo de la hermosa hembra retorciéndose sobre mi cuerpo.
No puedo dejar de acariciarla, mi boca devora sus suaves labios, bebiendo de sus gemidos entrecortados.
Siento el calor de su vulva abierta masajeando mi polla con los movimientos inexpertos de sus caderas cabalgando sobre mí.
Mis manos rudas toquetean y amasan sus nalgas tensas, la muevo para que se frote más de prisa, con un ritmo que nos tiene bien calientes.
Adoro el vibrar de su cuerpo, el aroma dulce que desprende su coño, el sabor de su sudor, de sus pechos que ahora devoro.
Desde que la vi saliendo de la habitación como una manzanita apetecible solo he soñado con comérmela.
Abro la boca y chupo esas fruncidas areolas, rodeo mi lengua y les doy toquecitos en redondo.
Mnnn, me las meto enteritas en la boca y succiono, mientras mi hembra jadea sobre mi cabeza.
Sus pequeñas manos rodeando mi espalda y arañando los músculos me están enloqueciendo.
Esa flor virgen está pidiendo a gritos ser desvirgada y yo le di todas las advertencias posibles.
La cargo sobre mi cuerpo y salgo de la poceta sintiendo el agua salpicar sobre las rocas naturales.
Avanzo con ella aferrada a mí, internándome en la casa sin dejar de besarnos, de desearnos.
No la tomaré como un salvaje en una follada rápida y de pie, no en su primera vez… quizás para más tarde.
Pienso aprovecharme de ella en cada rincón de esta casa.
La apoyo en su cama y me incorporo, tomando un segundo para contemplarla.
Diosa de los sobrenaturales, esta vez… solo puedo dar las gracias por crearla para mí.
Jadea con la mano en la boca, el cabello claro desparramado y húmedo como las gotas que ruedan por esa piel perfecta.
Mis ojos perversos recorren su rostro, con esos ojitos blancos como la luna, mirándome directo al alma.
El color sonrojado cubre sus mejillas y cuello, baja por su pecho hasta los senos erectos, pintados con marcas de mis dedos y los chupones de mi boca.
Me relamo y mi mirada desciende por todo su vientre hasta que mis pupilas se cierran sobre esa concha abierta y rosadita.
Trago en seco recordando su bendito sabor.
Meridiana siente mi perversión y mueve un poco las piernas para cerrarlas.
—Mantenlas abiertas. Siempre abiertas para tu macho —le ordeno dominante y ella obedece temblando.
Estoy muy seguro que no es de miedo.
Se acabó el caballero, conocerá la parte oscura de mí que muere por follarla como una bestia en celo.
Me inclino y huelo pervertidamente su cuerpo, me excito más con sus pequeños espasmos y su respiración apresurada.
Mis manos van a sus muslos y acaricio la cara interior, subiendo lentamente a ese tesoro que se me ha ofrecido.
Mi nariz se posa en su clítoris y olfateo profundamente, metiéndome más abajo, justo en esa pequeña abertura que destila puras flores silvestres en primavera.
El olor de su magia, de su esencia.
Empujo mi rostro entre sus piernas y me doy el atracón de mi maldita vida.
Muevo la cabeza y sorbo, sonidos acuosos, indecentes, llenan el cuarto.
Mi dedo no deja de moverse en círculos sobre su clítoris y luego lo penetro en su interior.
Lo muevo hasta que se acostumbra y la dilato con paciencia.
Preparo el camino para mi polla que pronto estará rodeada de todo este ardiente calor… sí… sshhhh… muero por montarla.
Siento en el momento exacto que mi brujita explota en un ardiente orgasmo y su magia se desprende de su cuerpo, activando cada una de mis células muertas.
Su miel me rellena la boca y baja por mi garganta.
Mi lengua es como una serpiente que se mueve entre esos pliegues convulsionando.
Sus muslos se me pegan a los lados de la cabeza y la mano de Meridiana me está empujando el cabello, sumergiéndome sin espacio para respirar.
Tampoco lo necesito y me la como con gula, hasta la última gota.
Cuando logro levantarme de entre sus piernas, está hecha un hermoso desastre sobre la cama.
Con los ojos entrecerrados y cara de haberse salido con la suya.
Sonrío de lado, enamorándome más a cada segundo.
—No me digas que ahora estás cansada, bebé, porque lo mejor no ha llegado —me inclino acostándome sobre ella y besándola apasionadamente.
Aunque se acabe el mundo hoy… esta mujer va a ser mía.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Rey Lycan y su Oscura Tentación
Alguien puede ayudar con este problema de no poder desbloquear los capítulos!...
No puedo desbloquear Moras capitulea y tanto monedas!...