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El Rey Lycan y su Oscura Tentación romance Capítulo 758

NARRADORA

—Zarek, ¿Victoria está bien? —Aldric rompió con la escena estancada.

—Sí, vengan, hablemos dentro. ¿Dónde dejaron a las Selenias y los demás? —les preguntó caminando hacia el interior con Dracomir de guía.

—Cuando nos transmitiste que las cosas no eran graves, las dejamos atrás para descansar, y más al insoportable de Silas; ya sabes lo aguafiestas y violento que es…

Laziel ni se inmutó por los insultos de su abuelo hacia su padre. Para Aldric ni haber hecho a sus tres nietos era hazaña suficiente.

Al final fue su hija quien los concibió y los soportó por nueve meses. Su Sigrid era la mejor.

—¡Cierren todas las fronteras desde el pueblo vampírico, nadie entra ni sale! —Dracomir le ordenó a su Beta.

Estos eran sus mejores aliados y su factor sorpresa; no quería filtraciones.

El Lord los iba a llevar al salón de guerra, pero Zarek le dijo que mejor a la biblioteca.

¿Qué clase de enfrentamientos se planificaban con bourbon y frente al fuego?

El Lord de los lobos pronto descubrió que la planificación de sus aliados solo se basaba en una cosa: ¿Cómo le hacemos para que la lucha no se acabe tan rápido?

*****

Una hora después…

—¡NI DE COÑA ME VAN A DEJAR FUERA DE MI PROPIA GUERRA!

El rugido hizo estremecer la pared intermedia entre la biblioteca y un pequeño comedor.

—Debí elegir otro sitio, qué barbaridad —Victoria torció la boca al escuchar la voz de su mate.

—Como que ya se infectó tu hombre con el espíritu bestial de la familia —Lavinia comenzó a reírse, pero a medio camino se atragantó con el filete.

—Pero hay quienes se resisten, mira a tu macho: sigue fiel a la cara paralizada de su padre —Victoria se burló más de ella.

Lavinia nunca les había ganado a ser una lengua venenosa. Demasiado seria.

Aahh, pero su hermana Amara sí que era una deslenguada.

— ¡Oye, respétame que soy mayor, chiquilla insolente…! - Lavinia la apunto con el tenedor y Victoria le sacó la lengua con burla.

Celine sonreía al ver su pelea amistosa.

Suspiró tranquila de que las cosas hubiesen terminado bien.

Ya quería reunirse con las otras hembras a planificar la fiesta de emparejamientos.

En realidad, no estaba muy preocupada por los conflictos en este reino, sino por el hecho de que esos hombres violentos estaban al derribar las paredes de la biblioteca.

*****

Como diciéndole: “¿No detienes a tu nieto? Es peligroso”.

Pero vio que Aldric ni se inmutó.

—Parece que robó los mejores conjuros de esas hechiceras; tiene capturadas sus almas —siguió explicándole, pero nadie lo apoyaba.

—¡Oye, no van a mandar a este joven a mori…!

Las palabras de Dracomir se detuvieron cuando sintió un peligro mortal cernirse sobre él.

Jamás se había sentido tan amenazado.

Fue cuestión de un suspiro.

Apenas le dio tiempo de patear el sillón hacia atrás y caer rodando por la alfombra para alejarse.

Con una rodilla y una mano apoyadas en el suelo, miró incrédulo hacia donde había estado sentado hace menos de un segundo.

Un agujero negro se había abierto en el suelo tragándose el asiento y, por si fuese poco, el techo había sido perforado por una mano enorme, oscura, con garras afiladas que enredaron la madera y la hicieron astillas.

Las partes de su sillón favorito se destrozaron igual que mantequilla y solo él sabía la dureza de esa madera antigua.

¿Cómo hubiese quedado su cuerpo de carne y hueso, si ese ataque lo hubiese alcanzado?

—¡¿Pero qué carajos es eso?!

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