LAVINIA
Intenté contener mis gemidos mientras esas manos frías apretaban mi cuello y bajaban por mi pecho lentamente.
Mis pezones ya estaban endurecidos solo por la expectativa de recordar lo bien que se sentía ser tocada por él.
Garras peligrosas se extendieron sobre mis senos como las de una bestia al acecho.
Su respiración caía pesada al lado de mi oído y mi corazón martillaba cada vez más rápido.
Sin poder ver, en completa oscuridad, cada roce era un detonante para mi lujuria.
—Mnnn —mascullé mordiéndome el labio inferior cuando la piel fruncida fue rodeada peligrosamente y dos dedos pellizcaron mis pezones, dándoles deliciosos tironcitos.
Jadeos escaparon de mi boca cuando una lengua rodeó la concha de mi oído, me lamió como un animal salvaje y se coló en el interior.
—Mi amada mujer… quiero ver cuánto tiempo vas a fingir pudor…
La voz ronca de Laziel me hacía estremecer entre las piernas, mi núcleo palpitaba sin cesar.
Siseó y me apretó los senos; arqueé mi espalda y un gemido ahogado se escapó de mi garganta.
Aunque me retorciera de placer, no podía moverme mucho; a él le encantaba tomarme así, sin espacio para escapar de sus pervertidos y ansiados tormentos.
—Ahmmpp —cerré la boca con fuerza cuando caricias comenzaron a rondar mis brazos sobre el borde de la bañera y subir por mis piernas bajo el agua.
Se sentían como lamidas húmedas cosquilleando en mi piel. Mi oído, rechupado y perforado por su boca.
Sus caninos afilados se cerraron en mi lóbulo, saboreando mi sangre.
Podía oler su excitación en el aire y mi vagina estaba que se derretía mientras esas caricias llenaban mi cuerpo y se acercaban más entre mis pliegues.
—Laziel… no, mi amor, no estamos en casa… mnnnn… llévanos a tu espacio… no puedo aguantar mucho… ahh, joder… espera…
Jadeé por aire cuando mi clítoris fue empujado; el duro montículo estaba tan sensible que dolía.
—No… si no puedes parar de gemir, entonces… déjame ayudarte…
Sus palabras, como notas desgarradas, no presagiaban nada… que no me fuera a encantar.
Lo sentí levantarse, pero las caricias lentas seguían recorriéndome.
El vapor se elevaba en el aire y me hacía sentir aún más caliente.
De repente sentí las garras metiéndose por entre las hebras de mi cabello y fue tirado hacia atrás.
Mi cabeza quedó casi colgando por el borde redondeado de la bañera.
Su mano se apretó en mi cuello vulnerable y arqueado.
Mis oídos escucharon el sonido cercano de ropas frunciéndose, desvistiéndose.
Tragué, sabiendo muy bien lo que iba a hacer, y pronto mi nariz olfateó el olor almizclado, masculino, bien oscuro y morboso de mi macho.
La punta mojada de su pene pasó por mis labios entreabiertos, dejando salir ráfagas de aire apresuradas.
—Aahh —gemí por todas las sensaciones que no paraban de atravesar mi cuerpo y ahora esa polla deliciosa burlándose de mí.
Rebotó en mi mejilla con descaro; se sentía pesada y gruesa. Digno descendiente de lycans.
La pasó por mi piel sonrojada. Deseé capturarla con mi boca y chupársela, pero Laziel solo jugaba con mi cordura.
Hasta que decidí dejar de ser la pasiva aquí.
—Como no me des lo que quiero, te la va a chupar tu… gglpp… —su miembro ocupó mi boca protestona de golpe.
Las venas gruesas enseguida palpitaron contra mi lengua, que salió a recorrerla.
Laziel comenzó a empujar con suavidad sus caderas, a introducirla lentamente entre mis labios que se fruncían alrededor de su grosor.
La saliva me escurría por las comisuras y, poco a poco, esa punta gruesa fue golpeando el fondo de mi garganta.
En esta posición de revés era muy difícil controlar nada; solo podía recibir, pero había descubierto que yo también era una pervertida… como él.
Todas estas locuras me tenían la vagina convulsionando.
Laziel se inclinó hacia delante, empalándome más su miembro, casi a punto de ahogarme.
Las ráfagas de aire salían apresuradas por mi nariz mientras me embestía y lo chupaba con deleite.
Saboreaba el sabor intenso de su presemen, sentía las bolsas pesadas moverse contra mi frente.
Mi cuello a veces hacía la silueta de ese falo metiéndose hasta las profundidades.
—Mmnn —mi cuerpo entero se sacudió cuando ambas manos apretaron mi pecho y algo se coló entre mis labios vaginales.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Rey Lycan y su Oscura Tentación
Alguien puede ayudar con este problema de no poder desbloquear los capítulos!...
No puedo desbloquear Moras capitulea y tanto monedas!...